No estás sola

Uno de los comentarios más frecuentes que escuchamos de las mamis que llegan al grupo por primera vez, es su sorpresa al sentirse así, de pronto y sin esperarlo, solas. Y digo sentirse y no estar, porque no deja de ser una percepción: continúan rodeándonos las mismas personas que cuando estábamos embarazadas y por aquel entonces nos sentíamos perfectamente acompañadas. Pero ahora no lo vivimos igual, ¿verdad? Cierto es que, racionalmente hablando, es sumamente difícil estar solo. Bajamos a la calle y nos cruzamos con docenas de personas en pocos minutos. Pero en nuestras dudas, en nuestras preocupaciones, en nuestra (in)experiencia, en nuestras cabezas… nos sentimos solas. 

Y todo esto mientras nos damos cuenta de que la maternidad trae consigo multitud de cambios con los que no contábamos. Decisiones que creíamos tener clarísimas y que no acarrearían grandes dificultades, resultan obstáculos insalvables. Relaciones que creíamos fuertes e inquebrantables, se rompen cuales ramitas bajo el peso de la nieve fresca. Sentimientos que creíamos conocidos, resurgen nuevos e inesperados.

Y entre todos esos cambios, la sensación de soledad nos coge por sorpresa, porque mientras estuvimos embarazadas prácticamente éramos el centro de atención allá donde íbamos: no solo nos sentíamos acompañadas, sino que a menudo éramos mimadas y tratadas con el máximo cariño (¡hasta por desconocidos!). 

Sin embargo, eso cambia cuando llega el bebé… y es otra sorpresa más a sumar a las docenas de nuevas situaciones. Sorpresa a la que, por cierto, pocas llegamos preparadas (y yo la que menos, he de admitir).

Muchas veces, las mamás que optan por dar el pecho y encuentran dificultades relacionadas con la lactancia materna (del tipo de problemas que les traen al grupo, como un frenillo sublingual corto, una posición incorrecta, un agarre doloroso, una mastitis, etc.) se encuentran, además, con el bache añadido de la oposición de las personas que les rodean. Con lo que el camino, a menudo, todavía se hace más cuesta arriba y la sensación de soledad se acentúa. Es como si en el Tour de Francia, en lugar de animar a los ciclistas, echarles agua en el rostro para refrescarles, aplaudirles… la gente a su paso les abucheara y les gritara “!Pero coge el coche! ¡Mendrugo! ¿No ves que estás cansado y a punto de desfallecer? ¡¡¡Cabezón!!!” ¿Os lo imagináis? Pues un poco así son los puertos de montaña de muchas de las mamis que vienen a vernos. Verdaderos periplos por conseguir una lactancia materna instaurada, tranquila y feliz.

En estos casos, nuestro grupo de WhatsApp llega allí donde no llegamos las asesoras: proporciona una sensación de comunidad, permite compartir experiencias, tanto positivas como las más duras, anima a las mamás en momentos difíciles y no duda en felicitar con olas de iconos a aquéllas que, de una forma u otra, han logrado disfrutar -ya sea de su lactancia materna/artificial, como de su maternidad. Porque al final, para nosotras, es lo mismo…

Desde aquí, un abrazo y mil gracias a todas esas mamis que se toman el poco tiempo que tienen, mientras el bebé mama, en sus dos minutos de descanso, durante su paseo matinal, para contestar todas esas dudas que asaltan a las recién llegadas y proporcionarles la tranquilidad y el espacio necesario para seguir tomando decisiones desde la información fidedigna y la experiencia de las veteranas. Y lo dejo aquí plasmado porque a menudo no son siquiera conscientes de la ayuda que están prestando. No por dar una respuesta más o menos útil, sino simplemente por estar ahí.

Gracias a todas.


Navidades a medida

Hace ya muchos meses publicamos una entrada con ideas para sobrevivir a unas Navidades en familia con bebés. Si habitualmente se producen roces debido a las discrepancias entre el estilo de crianza que reinaba en casa cuando éramos pequeñas y el que hemos decidido adoptar nosotras como madres, es durante estas fiestas que la brecha tiende a ensancharse hasta engullirnos enteras. De ahí este pequeño apunte recordatorio para intentar evitarlo –de cara ya a las próximas Navidades.

Creemos que el problema de las fiestas navideñas radica, básicamente, en que están compuestas de rituales y reuniones que nosotras no establecimos

Cada familia tiene las suyas, y las más pesadas de seguir suelen ser las que implican reuniones familiares día sí, día también. Así que he aquí nuestra propuesta: reinventa tus fiestas. Tienes tiempo de sobra para pensar cómo te gustaría “realmente” celebrar la Navidad, y sobre todo, con quién. ¿Alguna de las reuniones “obligadas” no es de tu agrado? Elimínala del calendario. Avisa a tu familia que el invierno que viene vas a sustituirla por… ¡lo que te apetezca! Puede ser una salida al Tibidabo, alquilar una casa rural en la nieve con solo tu marido/mujer y tu/s peque/s, una visita a algún museo que te apasione… Lo que sea. Lo importante es darte cuenta de que la vida es demasiado corta como para pasar tantos días de obligación en obligación. Y hablando de obligaciones: ¿quién te obliga realmente a seguir tradiciones estancadas que ya no te aportan nada? Nadie, realmente. Entramos en la rueda y pensamos que es absolutamente imposible salir de ella. Pero no es así. Solo hay que plantear los cambios desde la tranquilidad, habiendo reflexionado antes acerca de lo que sí nos gustaría hacer. Es posible que algún miembro de la familia se enfade, pero tampoco es obligación nuestra mantener a todo el mundo contento todo el tiempo, ¿cierto? ¡Además de ser completa y absolutamente imposible! ¡Nadie depende de nosotros para ser feliz! 

Si quieres más ideas o escuchar de la boca del psicólogo Rafael Santandreu éstos y otros argumentos, aquí tienes un enlace a su vídeo sobre otro tema relacionado: lidiar con la familia.


Proyecto Dits Petits

Fotografía de Victòria Peñafiel
Fotografía de Victòria Peñafiel

Por último, no querría terminar esta entrada sin explicaros el nuevo proyecto en el que me he embarcado: Dits Petits.

Dits Petits es una asociación en la que trabajan fotógrafos y fotógrafas voluntarios para llevar a las familias que tienen a sus pequeños en las salas de neonatos de los hospitales de Barcelona (de momento en la Vall d’Hebrón, la clínica Dexeus y la Maternitat) un recuerdo en imágenes bonitas de sus hijos poco después de nacer. Habitualmente, estas familias suelen conservar pocas o ninguna foto de sus peques recién nacidos, debido a las tenues luces que iluminan estos espacios y a las circunstancias que suelen rodear estas hospitalizaciones -suelen ser momentos delicados, en los que la cuestión de tener o no una foto de su pequeño pasa a un último plano.

De ahí esta propuesta desinteresada de fotografiar gratuitamente a pequeños recién nacidos todavía hospitalizados en incubadoras. Para beneficiarse de este voluntariado, las familias interesadas simplemente han de pasar su petición a las enfermeras que coordinan este proyecto en cada centro. Ellas completan un listado que entregan al fotógrafo o fotógrafa en el mismo día o días antes de su visita (se establece un día a la semana) para que realice las fotografías a los bebés de las familias que así lo deseen.

Me pareció un proyecto precioso cuando supe de él por primera vez, y ahora que conozco al equipazo que lo lleva, todavía me gusta más. 

Este proyecto implicará que no pueda acudir al grupo un miércoles al mes; ¡pero seguirá habiendo grupo, por supuesto! Esther estará allí sola esos días (desde aquí agradecerle también su generosidad; otra forma de contribuir...).

 

Y hasta aquí las reflexiones de hoy, noche de Reyes (y Reinas).

Mamis, nos reunimos de nuevo el miércoles 11 de enero, con muchas ganas de ver cómo han crecido los peques y de saber qué tal os han ido estas fiestas –¡para muchas las primeras con bebé!

 

¡Un beso!

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Hablando de nutrición infantil: Julio Basulto nos visita

La verdad es que una de las mejores cosas de pertenecer a esta loca tribu de mamás que amamantan (además de la satisfacción que proporciona ver cómo lactancias que comenzaron a trompicones terminan siendo placenteras tanto para ellas como para sus pequeños) es seguirles la corriente cuando nos piden que organicemos todo tipo de charlas y actividades. Si os pasáis por la pestaña de Agenda y Novedades veréis a qué me refiero. ¡Qué mujeres! ¡Cuántas inquietudes!

Esta vez hemos removido cielo y tierra (gracias de nuevo al esplai El Nus; no solo por ayudarnos en este lío... sino ¡por la alegría con la que nos ayudó en este lío!) para poder traer a Sant Joan Despí a nuestro querido Julio Basulto. Y si ya era querido antes de venir, ahora todavía lo es más. Y os diré por qué.

Las que estuvisteis en la charla coincidiréis conmigo en que aprendisteis mil cosas, ¿verdad? Nos explicó lo mucho que alimenta la leche materna (a menudo nos cuesta imaginárnoslo: ¡como no se ve!), nos habló del babyled weaning (del que ya hablamos en cierta ocasión en este mismo blog y que sigue pareciéndonos una opción fenomenal para empezar a presentar los alimentos sólidos a los bebés) y nos trajo muchos otros temas relacionados con la alimentación infantil en particular, y con la de todos en general. Porque, en su generosidad, Julio no se marchó hasta resolver todas las dudas planteadas por los asistentes, estuvieran o no relacionadas estrictamente con la alimentación infantil.

De izquierda a derecha, Ana, María y Esther, las tres asesoras de nuestro grupo de apoyo a la lactancia materna en Sant Joan Despí
De izquierda a derecha, Ana, María y Esther, las tres asesoras de nuestro grupo de apoyo a la lactancia materna en Sant Joan Despí

Pero no. Lo que hizo que apreciáramos todavía más, si cabe, su trabajo fue una pequeña gran enseñanza con la que abrió la charla, y que podríamos resumir en una palabra: el relativizar. Nos hizo comprender, antes de comenzar a hablar de nutrición, que realmente se trata de un tema de mínima importancia... comparado con otros. ¿Que qué puede haber más importante que lo que damos de comer a nuestros hijos? Pues, básicamente, su seguridad. Los fallos en la seguridad son la primera causa de muerte y discapacidad infantil en nuestro primer mundo. Y que esto te lo diga un dietista-nutricionista, nos parece que todavía tiene más mérito. ¡Con lo que nos llegamos a obsesionar con estos temas! Ponerlos de golpe en perspectiva es, creemos, un excelente ejercicio de salud mental.

La seguridad infantil, prioritaria

Resumiendo muy brevemente la primera parte de la charla, no olvides nunca:

  • llevar a tu pequeño/a siempre en su sillita de coche homologada, a poder ser a contra marcha
  • guardar fuera de su alcance productos tóxicos como medicamentos, detergentes, etc.
  • ponerles el casco si van a ir en bicicleta
  • no dejar jamás a tu pequeño solo en la piscina o en el mar
  • poner una pequeña valla en las zonas de tu casa desde las que un niño pequeño pudiera caerse: barandillas, escaleras...

Para saber más, puedes clicar en este enlace y acceder al documento que sobre este tema ha publicado el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Ya pero... ¿qué le doy?

Respecto a la parte en la que sí explicó las pautas a seguir durante cada etapa de crecimiento en lo que a alimentación saludable se refiere, lo mejor que puedes hacer si no pudiste venir, es comprar o pedir en tu biblioteca más cercana los siguientes libros y documental; 

La verdad es que, con la cantidad de información que nos llega cada día, es más que normal que tengamos dudas. Que no sepamos ya qué ponerles a nuestros hijos o hijas en el bocadillo, cómo comenzar a ofrecerles sólidos (¿no se va a ahogar si le ofrezco trocitos en lugar de papillas?), qué alimentos son superfluos y cuáles no, en qué orden comenzar a darles qué alimentos y en qué cantidades, si suplementar a tu recién nacido con vitamina D o no, o si dejar el vegetarianismo durante el embarazo. 

Parte de la motivación que nos mueve a organizar ésta y otras charlas y talleres en el seno del grupo de apoyo es la premisa de que aunque "información es poder", contar con "información fiable" todavía es un arma de defensa más poderosa. 

Y bueno, aunque siempre es más educativo y ameno ir a una de sus conferencias o, en su defecto, leerse sus libros, o su blog, podríamos resumir los consejos de Julio Basulto en tres recomendaciones básicas. Que pasan por tener en casa

  • un máximo de alimentos vegetales (legumbres, verduras, frutas, cereales integrales y frutos secos -hasta los tres años se pueden dar únicamente molidos)
  • un mínimo de derivados cárnicos (salchichas, embutido, fiambre, etc.)
  • cero productos superfluos (patatas chips, bebidas azucaradas como los mal llamados refrescos o los zumos de frutas, golosinas, helados, galletas dulces o saladas, bollería, postres lácteos azucarados,...)

Si alimentas a tus hijos siguiendo estas pautas todo lo fielmente que puedas, ya les estarás haciendo un gran favor. Y si tú te alimentas de la misma forma, lo que puede ser que logres (tampoco es matemático) son niños que, de adultos, tengan los mismos productos en sus alacenas / neveras / congeladores. Es decir, adultos con hábitos de alimentación saludables.


Desde la última entrada del blog, hacia finales de septiembre, hemos propuesto un montón de talleres más, algunos de los cuales ni siquiera aparecían en la agenda que preparamos Esther y yo a principio de curso: volvió Patricia a hablarnos de psicomotricidad infantilEster nos dio una charla sobre masaje infantil que fue todo un éxito; Belén hizo una introducción a los materiales y la pedagogía Montessori; Esther, nuestra asesora y dietista, nos habló de babyled weaning y de nuevo llenamos aforo, y Ana explicó los fundamentos de la fotografía en modo manual y dio unas pequeñas pinceladas de composición e iluminación. 

Últimamente no hemos actualizado demasiado la agenda y os pedimos disculpas por ello, pero podemos prometer y prometemos que intentaremos que no se vuelva a producir este desfase.

¡Mamis! ¡Que esto se acaba! Esperamos con ilusión preparar una agenda igual de completa y exitosa para el año que pronto comienza. De momento... nos vemos el miércoles que viene, 7 de diciembre. Mismo lugar, misma hora.

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Ese misterio irresoluble, escondido bajo la lengua

Esther y yo llevamos prácticamente un año intentando ayudar a todas las mamis que necesitan información y apoyo para amamantar a sus bebitos, después de los cinco añazos que María dedicó al tema, ella solita.

Y haciendo un pequeño de balance creo que podríamos decir que los problemas más frecuentes suelen surgir a raíz del aluvión de información contradictoria (cuando no claramente desinformación) que pulula a sus anchas... ¡y no solo por Internet!, sino también por consultas de pediatras, ginecólogos, entre comadronas, enfermeros/as o farmacéuticos. Las mamis vienen a menudo desorientadas y confusas: en su casa les dicen una cosa, el pediatra les ha dicho otra, y cuando han pedido una segunda opinión... pues sí, lo adivinaste: llega otro consejo (a veces contrario a todos los anteriores).

Es absolutamente desolador.

Al final, lo que suele suceder es que la posición, la postura, o ambas son incorrectas (la boca del bebé no está correctamente colocada respecto al pezón y la areola de la mami) o, como estamos descubriendo con una frecuencia que comienza a ser pasmosa, los bebés tienen el frenillo sublingual, la pequeña membrana que sujeta la lengua a la la parte inferior de la boca, demasiado corto. Ello impide que el movimiento de la lengua, que es el que realiza gran parte del esfuerzo para extraer la leche, se haga correctamente. 

 

En la web de LactApp nos explican perfectamente cómo es y también cómo se soluciona este problema. Pero para darte una pista rápida, según nuestra experiencia tienes muchas probabilidades de que tu bebé tenga un frenillo corto si:

  • tienes grietas o dolor en el pecho cada vez que pones a tu bebé a mamar
  • el pequeño o la pequeña no está ganando todo el peso que debería para los días/semanas que tiene
  • se queja y llora a menudo, como si tuviera dolor de estómago
  • está todo el tiempo cogido a tu pecho (aunque esta parte es difícil de valorar, estos pequeños están al pecho más de lo que ya suelen estar en los primeros días)
  • el o la bebé tiene el callo del lactante, esa pequeña ampolla en el centro del labio superior que ya nos está indicando que el agarre es incorrecto 

No siempre se han de dar todas estas características a la vez. Puede ser que en tu caso solo se cumplan dos o tres de los puntos. Si ello coincide con una posición valorada, corregida y correcta, es más que probable que tu peque tenga anquiloglosia del frenillo lingual.

¿Y ahora qué?

Nosotras, como asesoras, te damos algunas opciones. La que más nos gusta es, claramente, derivarte a algún doctor especializado en el tema, como el doctor Ruiz, en Gavà, o el doctor Parri, para que ellos valoren vuestro caso y corten el frenillo, si lo ven necesario. Pensad que un frenillo lingual corto puede acarrear problemas de logopedia cuando el bebé ya comience a hablar, dificultándole la pronunciación de algunas palabras. Igualmente, puede provocar también problemas de mala oclusión dental, e incluso inflamación de las vías respiratorias, puesto que tienden a respirar por la boca.

La otra opción, por supuesto, es no hacer nada y esperar a ver cómo evoluciona, tanto el bebé como la lactancia. En algunas ocasiones, simplemente mejorando el agarre, mejora inmediatamente el problema que trajo a la mamá al grupo en primera instancia. En esos casos no se hace tan urgente el corte del frenillo.

En todo caso, es una decisión que, una vez toda la información traspasada, queda en manos de los papis.

Pero os digo una cosa: que ya bien entrado el siglo XXI nos encontremos todavía con casos de frenillo sublingual corto que no han sabido ser detectados y están arruinando la lactancia materna nos parece, cuando menos, un misterio. Vaya, que lo cuentas y no te creen. Esperamos, impacientes, el día en que este problema deje de serlo y se regrese a las prácticas de antaño, cuando nada más nacer el bebé se valoraba el frenillo y, si hacía falta, se cortaba.


Estos últimos miércoles han pasado por el grupo Gemma, de Porteo Natural, y Patricia, fisioterapeuta y osteópata en mamifit, para explicarnos mil cosas interesantísimas sobre el arte del porteo la primera, y acerca de psicomotricidad infantil, la segunda. Mañana completamos esta serie con una segunda charla sobre psicomotricidad, para todas aquellas mamis que no cupieron en la primera (el aforo ya está completo de nuevo). E informaros que seguimos hablando con el Nus para organizar una agenda bien completa integrada en el espai nadó y en el espai familiar, que permita a las mamis que ya se incorporaron al mundo laboral acudir a los talleres y charlas que organizamos.

Nos vemos, mamis! :-)

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Enseñando a comer (bien) - Y II

¿Por dónde lo dejamos la semana pasada? Ah, sí. La cuarta sorpresa. Estábamos hablando del libro "Se me hace bola", de Julio Basulto, en el que se trata en profundidad el tema de la alimentación infantil (que básicamente ha de ser la misma que la del adulto). He ido desglosando en una primera parte las afirmaciones del dietista-nutricionista que más me han sorprendido, y hoy acabo con el resumen de su libro -que por supuestísimo os recomiendo, porque es increíble comprobar cómo, en temas relacionados con la alimentación, igual que pasa con la lactancia materna, el nivel de desinformación es monumental (hablo por mí en primer lugar).

Sorpresa #5

No hay que forzar al niño a comer. Nunca. De nada (¡ni de lo sano!)

 

Cuando obligamos a un niño a tomarse dos cucharitas más de algo, aunque sea puré de verduras, estamos haciendo oídos sordos a lo que necesita. No hay que obligar nunca a comer a un niño. Lo único que conseguiremos será propiciar que acabe comiendo siempre más de lo que necesita, y que acabe aborreciendo aquel alimento que le estamos obligando a comer. Tampoco tenemos que obligarle a que coma sin moverse de la mesa (es antinatural a ciertas edades el dejar de moverse; el sedentarismo es otra parte del problema del sobrepeso y la obesidad; y dentro de unos años seguro que ya no tienes ese problema). De la misma manera, tampoco debemos azuzarles para que coman más deprisa. ¿Quién es capaz de hacer sobremesas de tres horas? Los padres,¿ no? Y no pasa nada. Pues eso. Lo que hemos de inculcar es el amor por los alimentos, por compartir esos ratos en buena compañía, y en definitiva hacer del acto de comer un momento de disfrute, complicidad y diversión para todos. 

Sorpresa #6

La publicidad nos determina más de lo que pensamos. Y nos engaña.

 

Al añadir en los envoltorios frases como “sin azúcares añadidos”, “con ingredientes naturales”, “sin grasas hidrogenadas”, los fabricantes no nos están contando toda la verdad.  Así que no nos dejemos engañar. Unas madalenas con harina integral siguen llevando demasiado azúcar y demasiada grasa para lo que el cuerpo de un niño necesita. 

Sorpresa #7

No es malo comer entre horas…

…si el picoteo es sano. Es decir, que si nuestro hijo es de los que comen poquito en cada comida, pero luego entre comidas le permitimos que vaya picando alimentos saludables (palitos de zanahoria, frutos secos, fruta, etc.), no pasa nada. Está alimentándose igualmente bien que si lo comiera todo junto, en tres veces en lugar de en diez. El apetito del niño es errático e impredecible (este punto en concreto ha sido toda una revelación para mí). Si no tiene hambre, es que no necesita comer. Aunque por supuesto, si a la falta de hambre se le asocian otros síntomas, hay que acudir al pediatra.

 

Sorpresa #8

También en temas relacionados con la alimentación, la mejor forma de educar… es el ejemplo

 

No vale chillar, obligar a quedarse en la mesa hasta terminar el plato, amenazar ni chantajear. Lo único que puede ser que funcione es el ejemplo. Si comemos saludablemente, probablemente nuestros niños acabarán comiendo saludablemente también. Menos sermones y más predicar con el ejemplo, porque así como comas tú, así comerá tu hijo a medio-largo plazo (que es el importante). No hay más.

En resumen

Se trata de comer todos más alimentos de origen vegetal (frutas enteras, hortalizas, frutos secos, legumbres, cereales integrales), menos de origen animal (pescados, lácteos, huevos y sobre todo cárnicos) y poquísimos alimentos superfluos. Y sobre todo, faltaría más, de disfrutar juntos en la mesa.


En otro orden de cosas, explicaros que como siempre Gemma nos cautivó con sus razonamientos y reflexiones sobre educación no sexista. Y nos encantó dar la bienvenida a unas cuantas mamis y futuras mamis. 

Y para las que todavía no hayan tenido la ocasión de escuchar a Esther (asesora de lactancia del grupo y dietista-nutricionista), ha tenido el detallazo de dar otra charla sobre el tema de la alimentación complementaria y en concreto el babyled weaning, el miércoles que viene. Será en el local de la plaza de la Sardana, bajos, supongo que a partir de las 10:30. para dar tiempo a que todas vayáis llegando.

¡Nos vemos allí, súper mamis! 

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Enseñando a comer (bien) -I

Hablemos de comida. No hace mucho, me comentaba mi amiga Sarita lo difícil que se ha puesto el tema de elegir lo que comemos. Ella, que venía de hacer un retiro yogui y había comido durante varias semanas vegano, volvía a casa hecha un mar de dudas: "¿Qué puedo comer?" - me preguntaba. Y es que si bien es cierto que aparecen miles de dudas cuando comenzamos con la alimentación complementaria, tema que también hemos tratado en este blog, cuando los alimentos empiezan claramente a destronar a nuestra leche, volvemos a hacernos mil y una preguntas. Acerca de qué debemos y qué no debemos comer. Porque claro, verduras sí, ¿pero y los pesticidas? Y el pescado mejor que la carne, ¿pero y las concentraciones de mercurio en los peces grandes? Al final, como le pasó a mi amiga, ya no sabemos qué comer. Y por extensión, qué dar a nuestra familia.

Así que cuando Esther y Sonia me comentaron que estaban leyendo "Se me hace bola", de Julio Basulto, lo pedí prestado. Y me encantó. Tanto, que le devolví su ejemplar a Esther y compré tres: uno para mí, otro para mi hermana y un tercero para mi amiga.

Ha sido un libro que me ha marcado profundamente. Más que aprender, tengo la impresión de haber "desaprendido" nociones erróneas, que tenía por verdades verdaderas.

Y para que no os lo tengáis que leer (o para despertaros la curiosidad y que lo leáis) os dejo con mi interpretación.

Lo cierto es que en cuestiones relacionadas con la alimentación infantil, cuando lo comencé partía de la premisa de que “acertar” era complicado. El vago concepto “alimentar correctamente” incluía en mi cabeza menús extraños, con ingredientes que no entran en casa, ni gustan a los niños. Este libro me ha abierto los ojos y espero que su resumen os ayude a vosotras también a elegir mejor los alimentos para dar a vuestros hijos. Voy a ir paso a paso, detallando las ideas que me han sorprendido enormemente. No entraré en citas bibliográficas, estudios o recomendaciones de organizaciones nacionales o internacionales, para ir a lo esencial y no alargar el resumen con información que no sean estrictamente prácticas. Evidentemente, si queréis saber más o conocer los estudios que han llevado a las conclusiones que se explican, lo tenéis todo en el libro en cuestión. Vamos allá:

Sorpresa #1

No es tan importante lo que das de comer a tus hijos como lo que NO das de comer a tus hijos.

(Recordatorio: durante los primeros seis meses de vida, la recomendación unánime es lactancia materna exclusiva. A partir de ese momento, ir ofreciendo los alimentos que toma la familia, uno por uno, para detectar posibles alergias, y siguiendo el calendario actual sobre alimentos y alergias).

¿Te imaginas que únicamente evitando el consumo de los alimentos superficiales estuvieras haciendo prevención de cantidad de enfermedades? ¡Pues así es! ¡No hay que hacer nada más! 

Ahora la pregunta del millón: ¿Cuáles son estos no-alimentos? ¿Estas calorías vacías que no aportan absolutamente nada a las necesidades diarias recomendadas de vitaminas, fibra, etc.? La lista es larguísima, pero más o menos la intuimos: galletas, patatas chips, bizcochos, helados,  batidos de cacao, zumos, caramelos, magdalenas, flanes, mermelada, refrescos… Enfin, todos sabemos cuáles son estos alimentos completamente superfluos que inundan nuestra dieta (y los estantes de los supermercados). Unos son azúcar, otros azúcar y grasas, otros sal, otros sal y grasas. Lo ideal es reducir al máximo su consumo.

Para ello, el autor propone:

1.       No tener de estos alimentos en casa. En nuestro hogar (despensa, nevera y congelador) solo deberían haber alimentos saludables.

2.       No ofrecerlos, ni siquiera pensando “por lo menos así come algo”, y aun menos como premio, pues asociarán el alimento inútil con emociones placenteras.

3.       En cambio, dejar siempre al alcance de la mano de los niños tentempiés sanos: frutos secos (solo si tus hijos son mayores, para evitar atragantamientos), fruta cortada, hortalizas frescas (zanahoria, tomate cherry)…

4.       No consumirlos nosotros, porque somos un modelo y nuestros hijos acabarán seguramente comiendo lo que nos vean comer a nosotros, y no lo que les digamos que coman.

5.        No negarlos cuando los piden, sobre todo en cumpleaños, cuando ven comer a amiguitos, etc., porque las prohibiciones despiertan todavía más el apetito por el objeto vetado.

Una dieta malsana supone un peligro para la salud de nuestros hijos, y evitar estos alimentos que antes enumeramos previene enfermedades tales como el cáncer,  enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias, diabetes, enfermedades osteomusculares, afecciones bucodentales… O lo que es lo mismo: la mala alimentación tiene muchísimo que ver con la mala salud.

Sorpresa #2

Muchos alimentos que nos han vendido como “sanos”, no lo son

Entre ellos, me ha sorprendido enormemente el zumo de frutas (es mucho mejor comerse una pieza de fruta entera, con su fibra y sus vitaminas, que un zumo, que prácticamente triplica los azúcares de la pieza; cuanto menos zumos, aunque sean caseros, mejor), la miel (no tiene ninguno de los beneficios que se le asignan; es simplemente un azúcar más). Y también el alcohol. Se recomienda no consumir NADA de alcohol, ni siquiera el famoso vasito de vino con las comidas. Se realizó un estudio para ver la repercusión en la salud de superar los límites de consumo de alcohol aconsejados (dos copas al día), y además de confirmarse que se daban más casos de cáncer, también se dieron cuenta de que la estadística subía ¡en aquellas personas que tomaban por debajo de la dosis aconsejada! Así que, hasta que no se hagan nuevos estudios para saber cuál es la mínima cantidad de alcohol que no sería nociva, se recomienda no beberlo nunca. Y otra sorpresa: los niños españoles toman el doble de calcio del que necesitan. Los productos lácteos no son para nada necesarios para nosotros, ni siquiera está demostrado que prevengan las fracturas óseas. Los cereales integrales, magdalenas integrales y las galletas integrales llevan azúcar, grasas y por lo tanto calorías vacías por un tubo. 

Sorpresa #3

El peligro de la “dieta variada”

¡Cuántas veces nos habrán dicho eso! Lo importante es comer de todo… Pues no. No es cierto. No hay que comer de todo. Porque los alimentos superfluos es mejor no introducirlos en nuestra dieta diaria, y son muchos. Realmente, comiendo unos pocos alimentos, bien mezclados, a poder ser no procesados, estaremos alimentándonos perfectamente. Véase: legumbres, verduras y hortalizas, frutas, cereales integrales, frutos secos; en cantidad. Carne y pescado; lo justo. Cuanto más pequeño sea tu hijo, más arriesgado será que tome a menudo alimentos de baja calidad nutricional.

 

Sorpresa #4

Carne y pescado;  ¡poquito!

Desde hace un tiempo se oye decir que si comemos carne a mediodía, toca pescado por la noche. O huevos. Pero en este libro se nos explica que comemos demasiada proteína animal, y ello aumenta el riesgo de padecer numerosas enfermedades. Por eso el consumo de pescado es saludable: porque impide que comamos tanta carne. No porque el pescado tenga un efecto especialmente beneficioso para la salud, que no lo tiene (si abusamos de él, ingerimos muchos contaminantes medioambientales presentes en el mar), sino porque nos evita el comer más carne de la que nuestro cuerpo necesita. No se puede comer más alimentos de origen animal que vegetal.

Tengo hasta siete puntos sorprendentes, pero para no agobiaros continuaré el miércoles que viene. Por cierto, que vendrá Gemma, de Porteo Natural, a darnos una charla sobre educación no sexista. ¡Que no se os pase! Acordaos que son 3€ lo que cuesta asistir. 

Nos vemos el miércoles que viene, mamis. ¡Bienvenidas las nuevas que asistieron el miércoles anterior pero he conocido hoy, y también a esas futuras mamis que ya se han pasado por el grupo con sus tripitas bien tersas (esperamos que no nos necesitéis para nada durante vuestra lactancia)!

 

Nota: Cualquier error en el texto es mío, y no del autor del libro... ¡seguro!

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