Personal sanitario: A veces apoyo... A veces obstáculo

A raíz de la entrada anterior, donde intentábamos plasmar algunas pautas que ayudaran a instaurar la lactancia materna con el mínimo de problemas y sobresaltos posibles, surgió un comentario revelador de una mamá del grupo. Apuntaba que, a menudo, las lactancias se ven abocadas al fracaso por el desconocimiento de algún médico / pediatra / enfermero / comadrona / ginecólogo. Con frecuencia, estos profesionales nos traspasan, con un aplomo digno del más prestigioso de los científicos versados en el tema, opiniones o instrucciones que ponen en peligro la lactancia materna (por obsoletos y alejados de las recomendaciones actuales al respecto).

Quiero añadir que, por supuesto, son también muchas las madres que nos relatan experiencias maravillosas, de profesionales que se reciclan, competentes y eficientes como las copas de un pinar entero. Pero, evidentemente, éstos no son los que nos preocupan. Nos preocupan "los otros". Los que afirman con seguridad argumentos que no se sostienen, o que hace años que han cambiado.

En nuestro humilde afán de cambiar el mundo, te traemos algunas de las frases que más probablemente podrás escuchar de boca de estos profesionales, y junto a ellas las "correcciones", según las recomendaciones actuales de las organizaciones nacionales e internacionales de salud, o los últimos estudios sobre el tema.

No tiene frenillo. (¡Qué va!)

- "No tiene frenillo. Si tienes grietas, ponte pezoneras. Y simplemente dale biberón antes del pecho para que no te agarre con hambre (porque este niño pasa hambre y para qué sufrir los dos)". Otro lugar, misma situación: "¿De verdad no tiene frenillo? - "No, claro que no. Sino no podría mamar con la pezonera."

Es ésta una situación que, como ya explicamos en una entrada dedicada enteramente al frenillo sublingual, nos tiene ojipláticas a Esther y a mí. Nadie ve frenillos cortos. Nadie recomienda cortarlos. No. Mejor añadamos el dolor a otra de las neuras de la madre, y ¡hala! a suplementar alegremente con leche de fórmula. Para qué buscar más, ¡si el bebé está bien y su único problema es que pasa hambre! ¡O que duele la lactancia! Insignificancias...

Uy, este niño... ¡Va justito!

- " Va justito de peso, mamá. Mejor suplementamos".

Este comentario es ya un clásico en las reuniones del grupo. La reacción automática de la mamá es asustarse, porque eso de ir "justito" suena peligroso. ¿Qué quiere decir que va justito de peso? ¿Que está pasando hambre? ¿Que muestra signos de desnutrición? ¿Vamos a tener que ingresarlo?

Aquí las posibilidades pueden ser dos. Una, y que no es la que corresponde a este caso concreto: que realmente el bebé no esté ganando peso como debería (esto es sobre todo preocupante durante las primeras semanas de vida). De ser así, se debe suplementar con jeringuilla o cucharita a demanda, a poder ser con la leche que la madre vaya extrayéndose con el sacaleches, y si hace falta con leche artificial, hasta que la curva vuelva a tener la forma correcta, en su progresión normal.

El otro contexto, lamentablemente bastante frecuente, es cuando el bebé se encuentra en un percentil bajito (pongamos entre el 3 y el 15, por ejemplo) y el médico "interpreta" que va justo de peso. ¿Pero en realidad, qué significa que tu bebé esté en el percentil 10, digamos? Pues nada más y nada menos que el 10% de los bebés pesan menos que él, y el 90% (sí, lo adivinaste) pesa más que él. Es una comparativa que sitúa a tu pequeño o pequeña en un punto, entre el resto de bebés de la misma edad. Una referencia, que servirá al médico para "detectar rápidamente y prevenir problemas graves en el crecimiento (desnutrición, sobrepeso y obesidad) de los niños y niñas". Y lo que hemos de vigilar es la tendencia, no el lugar exacto por el que la curva haga su caminito (si es más arriba, más abajo, por encima o muy por debajo del percentil 50, es indiferente). Sabiendo ahora esto, ¿te parece preocupante que tu bebé esté en el percentil 3? No, ¿verdad? Porque no lo es. Si pesáramos a sus padres, seguramente alguno de los dos rondaría también ese percentil entre sus iguales adultos. ¿Hay que suplementar? Evidentemente, no.

¡Pero si tú no tienes leche!

Otro buen consejo para las mamás que comienzan con la lactancia materna (insertar aquí cara de póker): "Suplementa con biberón, porque no tienes leche." O: "¿Bebes mínimo cuatro litros de agua al día? - No... -Ah. Pues por eso no tienes leche..." A ver... puede ser que no tengas leche. No digo que no. Pero es raro. Muy, muy raro. Mucho más de lo que muchos médicos nos quieren hacer creer. Pero lo que no puede ser es que tu leche sea agua. Vaya, que todavía no se sabe de ningún mamífero que produzca otro alimento que no sea leche materna. Lo digo por aquel otro doctor o doctora que le soltó lo siguiente a otra mami del grupo: -"Este niño no tiene cólicos; tiene hambre. Si queréis descansar, dadle bibe, porque con tu leche no se sacia. Solo te utiliza de chupete."  Claro, la leche de esa mami era diferente. Semi, probablemente... 

En el caso de la falta de leche, el trastorno se llama hipogalactia, y en muchos casos, hasta se puede tratar. Tenéis un artículo sobre el tema aquí, y aquí otro, que tomé del primero. Es decir, que podemos afirmar que casi, casi todas tenemos leche suficiente para nuestros bebés. Y que la calidad de esa leche es la perfecta para cubrir las necesidades de nuestros bebés.

Punto final. 

A demanda, claro: Cada 3 horas, 15 minutos

- "Dale el pecho a demanda; quince minutos en cada pecho, cada tres horas. Porque si le das todo el rato el pecho no le da tiempo a digerir, tiene constantemente el estómago lleno y no descansa." La guinda del pastel: "Has de despertarle. La teta es cada tres horas... ¡día y noche!"  Es cierto que poco a poco vamos dejando de escuchar este consejo, pero todavía nos sobresalta oírlo de vez en cuando. Primero, por ilógico. ¿En qué quedamos? ¿Es a demanda o cada tres horas? ¡Las dos cosas no pueden ser! Segundo, por falso. Un bebé ha de comer cuando tiene hambre, el tiempo que desee de un pecho, y cuando se aparta se le ofrece el otro, para que lo coja... o no. Sin que estemos pendientes de ningún reloj, ni esperemos a que llore de hambre. Solo él o ella sabe cuánto necesita comer en cada momento. ¡Igualito que nosotros, vaya! Con la particularidad que el pecho a demanda permite que el bebé regule perfectamente su ingesta de proteínas, agua, lactosa, etc., en cada toma. Aquí un artículo divertido de los orígenes de esta absurda recomendación., por el pediatra Carlos González.

La lactancia siempre da problemas. Es así. Te aguantas.

- "Si le das pecho, ¿qué quieres? Vas a tener problemas con la lactancia. O le quitas el pecho, o te aguantas." El ginecólogo que soltó esta perlita seguramente sería colegui de aquel otro que dijo que "has de sentir como agujas en el pezón. Si las sientes, ¡es bueno!". O de aquel otro que, en la misma línea, afirmaba: "Nunca te va a dejar de doler; un cierto grado de dolor es normal". Aunque la palma se la lleva el que dijo a una de las mamis del grupo: "Tienes el pecho demasiado sensible"... cuando en realidad lo que ella tenía eran grietas, heridas, perlas de leche, mastitis subclínica, síndrome de Reynaud... y el pequeño un frenillo sublingual corto. Vaya, que acertó de pleno...

Desmontemos la leyenda urbana: Dar el pecho no ha de doler. Y si duele desde el principio, mucho, y no tienes inflamación, rojez, calentura en el pecho o fiebre, ven a vernos por si es un caso de frenillo o de agarre incorrecto, o ve a tu médico y pídele que haga un cultivo de tu leche para descartar mastitis subclínicas (que no se ven, pero sí se notan). 

Los primeros días, con la subida de la leche, es posible que notes dolor. Tampoco les pasa a todas las mamis, pero a algunas sí. Y también es posible que las primeras veces que des el pecho ese escozor te moleste un poco. Pero tiene que ir mitigándose con el tiempo, no persisitir ni incrementarse. Y si no es así, nos llamas inmediatamente

Inmediatamente, ¿ok?

A los seis meses--- ¡La revolución!

-"A partir de los seis mesesn quítale tomas para darle papillas." O "A partir de los seis meses tu leche ya no alimenta; es solo agua con lactosa."  Pues no. Va ser que no es así la cosa. Sí es cierto que poco a poco va a ir probando los alimentos que se le ofrecen en casa, claro. Siguiendo unas pautas que podéis leer aquí y en el blog de Esther, Bebé a la Mesa. Pero todavía seguirá siendo la leche materna la base de su alimentación. Y lo será hasta que cumpla el año. Mirad lo que dice Carlos González: "la leche materna sigue siendo el principal alimento hasta el año de vida y lo único que requiere es un poco de complementación por el tema del hierro y el zinc. De hecho, si una mujer quisiera hacerlo, podría dar pecho de manera exclusiva hasta los dos años suplementando con unas gotitas de hierro y zinc y el niño estaría perfectamente sano. Otra cosa sería que el niño quisiera seguir así, porque lo más probable es que se “tirara” a la comida irremediablemente." Y si te siguen dando la lata con el tema, les puedes responder esto: "El pecho se da porque te gusta darlo. Si no te gusta, no lo des, y si te gusta, ¿qué más dará que el niño tenga seis meses, que no los tenga, que le hayan pasado las defensas o que no le hayan pasado?"

Enfin. Con esta entrada creemos haber resumido someramente el aluvión de comentarios que llegó a nuestro grupo de Whatsapp explicando experiencias frustrantes en las consultas de pediatras y ginecólogos. Si queréis más, he encontrado otro artículo al respecto. Es éste. Se repiten algunos de los argumentos que hemos planteado aquí... más alguno nuevo que seguramente también os suene...

Hasta que esto cambie, estaremos aquí, intentando paliar la sensación de impotencia y soledad de muchas madres, que en un gesto de plena confianza en los doctores que las acompañan a ellas y a sus bebés, encuentran más obstáculos para sus lactancias, que ayuda.

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"Ya lo he decidido: Dejo de dar el pecho" (O por qué a veces abandonamos antes de empezar)

Nadie dijo que las lactancias fueran todas fáciles ni placenteras desde el primer minuto. Desde luego, como decimos siempre, algunas hay. Lógicamente, no son las que vemos en el grupo de apoyo, pero ahí fuera hay mamás a las que el pequeño se les agarra perfectamente desde la primera toma, y así hasta que se desteta. Pim, pam, pum. Ahora bien... coincidiréis conmigo, vosotras que sí habéis sufrido algún contratiempo, en que parte del problema radica en lo habitual que es que lleguemos al parto con la idea preconcebida de que dar el pecho es tan natural como comer (hasta aquí todo correcto) y que como tal es un acto instintivo y no precisa de ningún aprendizaje por parte de la mamá, y aun menos del bebé. Y claro, siguiendo este razonamiento, los fracasos que oímos por ahí tienen su explicación en la falta de leche de la madre o en alguna particularidad no definida del bebé

Y ya tenemos servidas la frustración, el desamparo, las dudas, la decepción y todos los problemas que surgen a raíz de esta idea de base. Por ello, pienso que parte del programa de preparación al parto que se ofrece en los centros de asistencia médica debería dedicarse precisamente a explicar este tema: cómo prepararse para dar el pecho.

Pero como ese contenido no existe, voy a intentar resumir los puntos básicos que, leídos a tiempo, espero ayuden a alguien a saltarse este primer obstáculo con gracia, esmero, alegría, cariño y sobre todo, gran flexibilidad (mental).

1. Infórmate, infórmate, infórmate... y vuélvete a informar

Empezamos por el principio. Estás embarazada de 37 semanas o más, tienes o no alguna molestia, tus días son placenteros y largos (si estás de baja y no tienes uno mayor, se sobrentiende). Es el momento perfecto para coger al toro por los cuernos. Lee. Lee todo lo que puedas acerca de la lactancia materna. Mi recomendación es que te acerques a tu biblioteca de siempre y pidas "Un regalo para toda la vida", de Carlos González. ¡Y que te lo leas, claro! Si no te gusta leer, puedes ir buscando sus vídeos en YouTube y sentarte tranquilamente a ver uno cada noche. Aunque te aseguro que los libros de este pediatra especializado en lactancia materna son de lo más amenos y divertidos... por extraño que parezca. 

Llegar al postparto bien informada puede salvar una lactancia. O por lo menos darte las herramientas necesarias para insistir, buscar soluciones alternativas y no dejar que el primer viento en contra consiga que salga de tu boca la frase que encabeza este artículo. Vale la pena intentarlo, ¿no?

2. Ven a conocernos

Este paso es optativo, pero yo te recomiendo que acudas a un grupo de lactancia a partir de las últimas semanas de embarazo. En nuestra experiencia, es bueno poner caras a éstas que estamos aquí más que dispuestas a ayudarte si las cosas se tuercen. ¡Y es que Esther y yo somos lo más! Además, tendrás la posibilidad de ver dar el pecho en vivo y en directo, con lo que podremos explicarte con ejemplos prácticos cómo colocar perfectamente al bebé para que no te haga heridas en los pezones y alcance a extraer toda la leche que necesita. También te llevarás las experiencias de las otras mamis y, espero, las ganas de volver porque somos un grupo ¡súper majo!

Aquí querría hacer un inciso dedicado a todas esas madres primerizas que son como era yo: desconfiadas. En mi caso, porque pensaba que lo sabía ya todo y que en un grupo de lactancia solo iba a encontrarme locas radicales de la lactancia materna, que siempre me aconsejarían dar el pecho, en cualquier circunstancia. Creo que es bueno que vengas precisamente por eso. Porque te darás cuenta de que hay tantas experiencias distintas de la maternidad y la lactancia que es imposible saberlo todo, y que somos un grupo de lo más relajado. Nuestra filosofía, además de incluir el ayudar a toda aquella mami que haya decidido dar el pecho y tenga problemas para hacerlo, se basa en la premisa de que tanto tú como tu bebé tenéis de estar mentalmente bien. Fuertes. Contentos. En forma. Y para ello es necesaria una cierta dosis de flexibilidad. Comprender que hay momentos en que hay que tirar de lactancia mixta. Y otros, extremos, en que se impone una lactancia artificial. Y no pasa nada.

3. ¡El bebé está aquí ya! Llámanos

Puede ser que estés en el hospital, con tu bebito, y comiencen a dolerte los pechos o los pezones. Puede ser que te hayan dicho que tienes grietas y ya te hayan ofrecido unas pezoneras que habrán aliviado, o no, tu dolor. Puede ser que tu bebé se pase el día llorando y parezca que no se sacia nunca al pecho, ni siquiera después del tercer o cuarto día, cuando se supone que ya el calostro ha dado paso a la leche materna, mucho más calórica. Puede ser que no entiendas por qué tu bebé se enfada cada vez que le das de mamar. Puede que no esté recuperando el peso con el que nació y los médicos hayan decidido alargar vuestra estancia en el hospital hasta que le vean subir de peso. Cualquier circunstancia que te parezca preocupante es suficiente para llamarnos. Llámanos. Escríbenos un WhatsApp. No temas molestar, porque estamos aquí para ti. Y lo último que querríamos sería que, por vergüenza o discreción, dejaras pasar los días, el problema empeorara hasta no tener solución y acabaras tirando la toalla. Y como no queremos eso (¡la mera idea nos causa pesadillas muchas noches!) solo podemos pedirte, una y otra vez, y de rodillas si es necesario: Llámanos. Ponte en contacto con nosotras. Pide ayuda.

Estamos aquí para ti y para tu bebé. Para ayudaros a saltar este primer obstáculo con gracia, esmero, alegría, cariño y sobre todo, gran flexibilidad (mental), ¿recuerdas? Así que no temas molestar, porque no molestas. Nunca. ¿Ok? Nunca.

4. Pásate por el grupo

Vamos a partir del supuesto de que tu lactancia ha comenzado con dificultad, que nos has llamado (desde el hospital o desde casa) porque tenías toda la información a tu alcance y sabes cuán importante es atajar los problemas de raíz, que hemos solucionado el problema entre todas y que más o menos tienes tu lactancia encauzada y ves la luz al final del túnel. Tus heridas están cicatrizando, te sientes un pelín más fuerte. Es el momento de acudir a un grupo de lactancia. No hace falta que sea el nuestro, porque sé que nos leen mamis de muchos rincones, pero es muy probable que cerca de donde vives exista uno. Ves. Acude. Ellas te ayudarán con todas esas dudas, grandes y pequeñas, que te irán surgiendo durante los primeros meses. Y más que las asesoras, las otras mamis del grupo, que te servirán de guía y de soporte en los momentos difíciles, te darán ánimos y te harán seguramente plantearte preguntas en las que ni siquiera habías pensado. Es un pozo sin fondo de experiencias, cariño, aceptación y conocimientos prácticos y teóricos, a tu alcance. ¡Aprovéchate!

 

Yo creo que si sigues estas indicaciones, tienes muchos, muchos números de poder instaurar una lactancia materna exitosa y placentera para los dos.

 

¡Ya me contarás!

 

Nos vemos el miércoles que viene, con el taller de psicomotricidad de Patricia, no lo olvides.

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¡Tantas cosas, y tan poco tiempo!

Mamis, tendréis que perdonarme. Acabo de darme cuenta de que la última entrada data de antes de vacaciones de Navidad. ¡Madre mía! ¡Qué relax

Desde entonces han pasado muchas cosas...

Hemos atendido a algunas mamis nuevas, hemos intentado resolver algunos problemillas de lactancia, hemos propuesto bastantes, bastantes talleres, festejamos Carnaval a nuestra manera, Esther una mañana nos trajo galletitas ricas (¡pecado nutricional!), participamos en la Festa de la Dona que el Ayuntamiento de Sant Joan Despí organizó el domingo 4 de marzo en la plaza de la ermita... y seguimos organizando talleres e intentando ayudar a mamis. Esto último siempre, ¡hasta que ya no hagamos falta! 

En este lapso de tiempo, nuestro grupo de WhatsApp ha alcanzado los 100 miembros (¿o debería decir las cien miembras?), y subiendo. Es el espacio perfecto para plantear pequeñas y grandes dudas de todo tipo, de forma que el grupo se convierte, más o menos, en un rincón del mercado donde las mamis se paran para hablar de todo un poco: sobre lactancia sí, por supuesto, pero también de la familia, sobre temas relacionados con su desarrollo psicomotor (aquí contamos con la ayuda de Ester, que es fisioterapeuta, de consultas de porteo (para este apartado tenemos sobre todo a María sacándonos todas las castañas del fuego), de recetas de babyled weaning (aquí quien más interviene es Esther), de salud de bebés y mamás, etc.

Pero vamos a ir desgranando un poco cada cosa, porque estoy aquí sola y esto parece ya una olla de grillos -en mi cabeza, se entiende.


Nuestros héroes y heroínas de Carnaval

Así vinieron ellas y ellos ese miércoles carnavalero al grupo. Luciendo "cuquismo" (¿no os los comeríais a todos?), ganas de fiesta... e imaginación. 

Viendo estas imágenes me parece todavía más increíble ser poder ser tantas veces testigo del cambio que ha supuesto en multitud de maternidades y lactancias el acercarse al grupo o ponerse en contacto con nosotras. Con una asesoría básica que puede permitir la detección de frenillo sublingual corto o simplemente un mal agarre debido a una mala posición del bebé al mamar, los tándems mamá-bebé cambian su dinámica y en algunas semanas (a veces menos) la experiencia de ser mamá da un giro de 180 grados.

También es cierto que otras veces no hay nada que podamos hacer y las lactancias se pierden. Pero, como decimos tan a menudo, tenemos la suerte de vivir en el primer mundo, el de los recursos y las leches artificiales estrictamente controladas por unas Autoridades Sanitarias (en este campo) competentes. Así que, de una forma u otra, todos los finales suelen ser felices.


Los "tips" y el sentido común de Míriam Tirado

He de confesar que antes de organizar esta charla, no conocía a Míriam Tirado. Y que después de escuchar retazos de su charla sobre rabietas y límites no tengo ningún problema en admitir que soy su fan. Incondicional. 

¡Cuánto sentido, común y del humor, en una mujer tan pequeña! Pero así es. Ya lo comentábamos con la ponente previamente a su charla: En el bote pequeño está la buena confitura. Y éste viene a ser un caso que confirma la regla.

Míriam tocó muchos temas, que lamentablemente no puedo reproducir ni resumir porque, como dije, me perdí gran parte de la explicación. Pero hablando con las familias, diría que lo mejor fue que resolvió muchas dudas y que muchos padres y madres se fueron a casa más tranquilos y sabias de lo que llegaron. Con más herramientas para afrontar esta difícil edad que suele ir de los dos a los cinco años, y que a menudo nos lleva al límite de muchas cosas -la paciencia y la cordura, sobre todo.


8 de marzo, dia de la mujer

Sí, lo sé, es deplorable que todavía estemos a vueltas con este tema. Pero ahí seguimos, cobrando el 14% menos de lo que cobran ellos por realizar el mismo trabajo, haciendo cuatro horas de trabajos de la casa diarios (ellos hacen una; de media, se entiende... que esto de las estadísticas...).

Y suma y sigue.

Así que sí, de momento va a hacer falta seguir organizando eventos que muestren otras facetas de lo que somos las mujeres. Los caminos menos trillados, no relacionados con los sentimientos, el ser cuidadoras, delicadas y princesas. Sino más bien con nuestra faceta más gamberra, deportista, activa y exigente. Y que sigamos insistiendo para que la violencia de género se vea como lo que es: machismo en estado puro. Y que desaparezca, con todas las violencias, de una vez por todas.

Os dejo con algunas de las imágenes de esa mañana, en la que María hizo un mini taller de danza a la que se apuntaron un montón de mujeres con ganas de fiesta, y donde Esther ofreció un micro taller de babyled weaning gratuito, al que acudieron algunas familias.


Para acabar, recordaros rápidamente las siguientes fechas a anotar en la agenda:

 

  • 29 de marzo, charla sobre Psicomotricidad a cargo de Patricia, Osteópata. Es gratuita y se hace en el Centre Cívic Les Planes, de 10 a 12 h, paralelamente al grupo de lactancia (recordad que, haya o no charlas o talleres, Esther y/o yo estamos allí siempre para ayudar a las mamis que nos necesiten, o proporcionar un espacio donde charlar y compartir preocupaciones y experiencias).
  • 5 de abril, charla sobre Cómo adaptar tu casa, a cargo de Gemma, de Porteo Natural. Será también en el Centre Cívic Les Planes, de 10 a 12 h, al mismo tiempo que la reunión del grupo de lactancia. Las charlas de Gemma tienen un coste simbólico de 5 euros.
  • 19 de abril, charla sobre Mamás emprendedoras. Tugba nos mostrará, a través de su propia experiencia, cómo trabajar para una compañía alemana de salud y belleza le ha permitido conciliar familia y profesión. Interesante para todas aquéllas que esteis pensando en dar un vuelco a vuestra vida laboral para ajustarla mejor a vuestra nueva vida de familia.
  • 28 de abril, pequeño taller de Primeros Auxilios, a cargo de Jordi, enfermero en Molins de Rei. Será de 10 a 11:30 h en el local donde se reúne el grupo los miércoles, en el Centre Cívic Les Planes. El coste de la charla, que es de 50 euros, se repartirá entre todas las asistentes.

¡Nos vemos este miércoles, mamis!

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No estás sola

Uno de los comentarios más frecuentes que escuchamos de las mamis que llegan al grupo por primera vez, es su sorpresa al sentirse así, de pronto y sin esperarlo, solas. Y digo sentirse y no estar, porque no deja de ser una percepción: continúan rodeándonos las mismas personas que cuando estábamos embarazadas y por aquel entonces nos sentíamos perfectamente acompañadas. Pero ahora no lo vivimos igual, ¿verdad? Cierto es que, racionalmente hablando, es sumamente difícil estar solo. Bajamos a la calle y nos cruzamos con docenas de personas en pocos minutos. Pero en nuestras dudas, en nuestras preocupaciones, en nuestra (in)experiencia, en nuestras cabezas… nos sentimos solas. 

Y todo esto mientras nos damos cuenta de que la maternidad trae consigo multitud de cambios con los que no contábamos. Decisiones que creíamos tener clarísimas y que no acarrearían grandes dificultades, resultan obstáculos insalvables. Relaciones que creíamos fuertes e inquebrantables, se rompen cuales ramitas bajo el peso de la nieve fresca. Sentimientos que creíamos conocidos, resurgen nuevos e inesperados.

Y entre todos esos cambios, la sensación de soledad nos coge por sorpresa, porque mientras estuvimos embarazadas prácticamente éramos el centro de atención allá donde íbamos: no solo nos sentíamos acompañadas, sino que a menudo éramos mimadas y tratadas con el máximo cariño (¡hasta por desconocidos!). 

Sin embargo, eso cambia cuando llega el bebé… y es otra sorpresa más a sumar a las docenas de nuevas situaciones. Sorpresa a la que, por cierto, pocas llegamos preparadas (y yo la que menos, he de admitir).

Muchas veces, las mamás que optan por dar el pecho y encuentran dificultades relacionadas con la lactancia materna (del tipo de problemas que les traen al grupo, como un frenillo sublingual corto, una posición incorrecta, un agarre doloroso, una mastitis, etc.) se encuentran, además, con el bache añadido de la oposición de las personas que les rodean. Con lo que el camino, a menudo, todavía se hace más cuesta arriba y la sensación de soledad se acentúa. Es como si en el Tour de Francia, en lugar de animar a los ciclistas, echarles agua en el rostro para refrescarles, aplaudirles… la gente a su paso les abucheara y les gritara “!Pero coge el coche! ¡Mendrugo! ¿No ves que estás cansado y a punto de desfallecer? ¡¡¡Cabezón!!!” ¿Os lo imagináis? Pues un poco así son los puertos de montaña de muchas de las mamis que vienen a vernos. Verdaderos periplos por conseguir una lactancia materna instaurada, tranquila y feliz.

En estos casos, nuestro grupo de WhatsApp llega allí donde no llegamos las asesoras: proporciona una sensación de comunidad, permite compartir experiencias, tanto positivas como las más duras, anima a las mamás en momentos difíciles y no duda en felicitar con olas de iconos a aquéllas que, de una forma u otra, han logrado disfrutar -ya sea de su lactancia materna/artificial, como de su maternidad. Porque al final, para nosotras, es lo mismo…

Desde aquí, un abrazo y mil gracias a todas esas mamis que se toman el poco tiempo que tienen, mientras el bebé mama, en sus dos minutos de descanso, durante su paseo matinal, para contestar todas esas dudas que asaltan a las recién llegadas y proporcionarles la tranquilidad y el espacio necesario para seguir tomando decisiones desde la información fidedigna y la experiencia de las veteranas. Y lo dejo aquí plasmado porque a menudo no son siquiera conscientes de la ayuda que están prestando. No por dar una respuesta más o menos útil, sino simplemente por estar ahí.

Gracias a todas.


Navidades a medida

Hace ya muchos meses publicamos una entrada con ideas para sobrevivir a unas Navidades en familia con bebés. Si habitualmente se producen roces debido a las discrepancias entre el estilo de crianza que reinaba en casa cuando éramos pequeñas y el que hemos decidido adoptar nosotras como madres, es durante estas fiestas que la brecha tiende a ensancharse hasta engullirnos enteras. De ahí este pequeño apunte recordatorio para intentar evitarlo –de cara ya a las próximas Navidades.

Creemos que el problema de las fiestas navideñas radica, básicamente, en que están compuestas de rituales y reuniones que nosotras no establecimos

Cada familia tiene las suyas, y las más pesadas de seguir suelen ser las que implican reuniones familiares día sí, día también. Así que he aquí nuestra propuesta: reinventa tus fiestas. Tienes tiempo de sobra para pensar cómo te gustaría “realmente” celebrar la Navidad, y sobre todo, con quién. ¿Alguna de las reuniones “obligadas” no es de tu agrado? Elimínala del calendario. Avisa a tu familia que el invierno que viene vas a sustituirla por… ¡lo que te apetezca! Puede ser una salida al Tibidabo, alquilar una casa rural en la nieve con solo tu marido/mujer y tu/s peque/s, una visita a algún museo que te apasione… Lo que sea. Lo importante es darte cuenta de que la vida es demasiado corta como para pasar tantos días de obligación en obligación. Y hablando de obligaciones: ¿quién te obliga realmente a seguir tradiciones estancadas que ya no te aportan nada? Nadie, realmente. Entramos en la rueda y pensamos que es absolutamente imposible salir de ella. Pero no es así. Solo hay que plantear los cambios desde la tranquilidad, habiendo reflexionado antes acerca de lo que sí nos gustaría hacer. Es posible que algún miembro de la familia se enfade, pero tampoco es obligación nuestra mantener a todo el mundo contento todo el tiempo, ¿cierto? ¡Además de ser completa y absolutamente imposible! ¡Nadie depende de nosotros para ser feliz! 

Si quieres más ideas o escuchar de la boca del psicólogo Rafael Santandreu éstos y otros argumentos, aquí tienes un enlace a su vídeo sobre otro tema relacionado: lidiar con la familia.


Proyecto Dits Petits

Fotografía de Victòria Peñafiel
Fotografía de Victòria Peñafiel

Por último, no querría terminar esta entrada sin explicaros el nuevo proyecto en el que me he embarcado: Dits Petits.

Dits Petits es una asociación en la que trabajan fotógrafos y fotógrafas voluntarios para llevar a las familias que tienen a sus pequeños en las salas de neonatos de los hospitales de Barcelona (de momento en la Vall d’Hebrón, la clínica Dexeus y la Maternitat) un recuerdo en imágenes bonitas de sus hijos poco después de nacer. Habitualmente, estas familias suelen conservar pocas o ninguna foto de sus peques recién nacidos, debido a las tenues luces que iluminan estos espacios y a las circunstancias que suelen rodear estas hospitalizaciones -suelen ser momentos delicados, en los que la cuestión de tener o no una foto de su pequeño pasa a un último plano.

De ahí esta propuesta desinteresada de fotografiar gratuitamente a pequeños recién nacidos todavía hospitalizados en incubadoras. Para beneficiarse de este voluntariado, las familias interesadas simplemente han de pasar su petición a las enfermeras que coordinan este proyecto en cada centro. Ellas completan un listado que entregan al fotógrafo o fotógrafa en el mismo día o días antes de su visita (se establece un día a la semana) para que realice las fotografías a los bebés de las familias que así lo deseen.

Me pareció un proyecto precioso cuando supe de él por primera vez, y ahora que conozco al equipazo que lo lleva, todavía me gusta más. 

Este proyecto implicará que no pueda acudir al grupo un miércoles al mes; ¡pero seguirá habiendo grupo, por supuesto! Esther estará allí sola esos días (desde aquí agradecerle también su generosidad; otra forma de contribuir...).

 

Y hasta aquí las reflexiones de hoy, noche de Reyes (y Reinas).

Mamis, nos reunimos de nuevo el miércoles 11 de enero, con muchas ganas de ver cómo han crecido los peques y de saber qué tal os han ido estas fiestas –¡para muchas las primeras con bebé!

 

¡Un beso!

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Hablando de nutrición infantil: Julio Basulto nos visita

La verdad es que una de las mejores cosas de pertenecer a esta loca tribu de mamás que amamantan (además de la satisfacción que proporciona ver cómo lactancias que comenzaron a trompicones terminan siendo placenteras tanto para ellas como para sus pequeños) es seguirles la corriente cuando nos piden que organicemos todo tipo de charlas y actividades. Si os pasáis por la pestaña de Agenda y Novedades veréis a qué me refiero. ¡Qué mujeres! ¡Cuántas inquietudes!

Esta vez hemos removido cielo y tierra (gracias de nuevo al esplai El Nus; no solo por ayudarnos en este lío... sino ¡por la alegría con la que nos ayudó en este lío!) para poder traer a Sant Joan Despí a nuestro querido Julio Basulto. Y si ya era querido antes de venir, ahora todavía lo es más. Y os diré por qué.

Las que estuvisteis en la charla coincidiréis conmigo en que aprendisteis mil cosas, ¿verdad? Nos explicó lo mucho que alimenta la leche materna (a menudo nos cuesta imaginárnoslo: ¡como no se ve!), nos habló del babyled weaning (del que ya hablamos en cierta ocasión en este mismo blog y que sigue pareciéndonos una opción fenomenal para empezar a presentar los alimentos sólidos a los bebés) y nos trajo muchos otros temas relacionados con la alimentación infantil en particular, y con la de todos en general. Porque, en su generosidad, Julio no se marchó hasta resolver todas las dudas planteadas por los asistentes, estuvieran o no relacionadas estrictamente con la alimentación infantil.

De izquierda a derecha, Ana, María y Esther, las tres asesoras de nuestro grupo de apoyo a la lactancia materna en Sant Joan Despí
De izquierda a derecha, Ana, María y Esther, las tres asesoras de nuestro grupo de apoyo a la lactancia materna en Sant Joan Despí

Pero no. Lo que hizo que apreciáramos todavía más, si cabe, su trabajo fue una pequeña gran enseñanza con la que abrió la charla, y que podríamos resumir en una palabra: el relativizar. Nos hizo comprender, antes de comenzar a hablar de nutrición, que realmente se trata de un tema de mínima importancia... comparado con otros. ¿Que qué puede haber más importante que lo que damos de comer a nuestros hijos? Pues, básicamente, su seguridad. Los fallos en la seguridad son la primera causa de muerte y discapacidad infantil en nuestro primer mundo. Y que esto te lo diga un dietista-nutricionista, nos parece que todavía tiene más mérito. ¡Con lo que nos llegamos a obsesionar con estos temas! Ponerlos de golpe en perspectiva es, creemos, un excelente ejercicio de salud mental.

La seguridad infantil, prioritaria

Resumiendo muy brevemente la primera parte de la charla, no olvides nunca:

  • llevar a tu pequeño/a siempre en su sillita de coche homologada, a poder ser a contra marcha
  • guardar fuera de su alcance productos tóxicos como medicamentos, detergentes, etc.
  • ponerles el casco si van a ir en bicicleta
  • no dejar jamás a tu pequeño solo en la piscina o en el mar
  • poner una pequeña valla en las zonas de tu casa desde las que un niño pequeño pudiera caerse: barandillas, escaleras...

Para saber más, puedes clicar en este enlace y acceder al documento que sobre este tema ha publicado el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Ya pero... ¿qué le doy?

Respecto a la parte en la que sí explicó las pautas a seguir durante cada etapa de crecimiento en lo que a alimentación saludable se refiere, lo mejor que puedes hacer si no pudiste venir, es comprar o pedir en tu biblioteca más cercana los siguientes libros y documental; 

La verdad es que, con la cantidad de información que nos llega cada día, es más que normal que tengamos dudas. Que no sepamos ya qué ponerles a nuestros hijos o hijas en el bocadillo, cómo comenzar a ofrecerles sólidos (¿no se va a ahogar si le ofrezco trocitos en lugar de papillas?), qué alimentos son superfluos y cuáles no, en qué orden comenzar a darles qué alimentos y en qué cantidades, si suplementar a tu recién nacido con vitamina D o no, o si dejar el vegetarianismo durante el embarazo. 

Parte de la motivación que nos mueve a organizar ésta y otras charlas y talleres en el seno del grupo de apoyo es la premisa de que aunque "información es poder", contar con "información fiable" todavía es un arma de defensa más poderosa. 

Y bueno, aunque siempre es más educativo y ameno ir a una de sus conferencias o, en su defecto, leerse sus libros, o su blog, podríamos resumir los consejos de Julio Basulto en tres recomendaciones básicas. Que pasan por tener en casa

  • un máximo de alimentos vegetales (legumbres, verduras, frutas, cereales integrales y frutos secos -hasta los tres años se pueden dar únicamente molidos)
  • un mínimo de derivados cárnicos (salchichas, embutido, fiambre, etc.)
  • cero productos superfluos (patatas chips, bebidas azucaradas como los mal llamados refrescos o los zumos de frutas, golosinas, helados, galletas dulces o saladas, bollería, postres lácteos azucarados,...)

Si alimentas a tus hijos siguiendo estas pautas todo lo fielmente que puedas, ya les estarás haciendo un gran favor. Y si tú te alimentas de la misma forma, lo que puede ser que logres (tampoco es matemático) son niños que, de adultos, tengan los mismos productos en sus alacenas / neveras / congeladores. Es decir, adultos con hábitos de alimentación saludables.


Desde la última entrada del blog, hacia finales de septiembre, hemos propuesto un montón de talleres más, algunos de los cuales ni siquiera aparecían en la agenda que preparamos Esther y yo a principio de curso: volvió Patricia a hablarnos de psicomotricidad infantilEster nos dio una charla sobre masaje infantil que fue todo un éxito; Belén hizo una introducción a los materiales y la pedagogía Montessori; Esther, nuestra asesora y dietista, nos habló de babyled weaning y de nuevo llenamos aforo, y Ana explicó los fundamentos de la fotografía en modo manual y dio unas pequeñas pinceladas de composición e iluminación. 

Últimamente no hemos actualizado demasiado la agenda y os pedimos disculpas por ello, pero podemos prometer y prometemos que intentaremos que no se vuelva a producir este desfase.

¡Mamis! ¡Que esto se acaba! Esperamos con ilusión preparar una agenda igual de completa y exitosa para el año que pronto comienza. De momento... nos vemos el miércoles que viene, 7 de diciembre. Mismo lugar, misma hora.

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