¡Cógete fuerte que vienen curvas! (O la importancia de un buen agarre)

Demasiadas mamis tienen la creencia equivocada de que el dolor en el pecho o en el pezón es intrínseco a la lactancia materna. Por eso, esperan a pedir ayuda bastante más de lo que aguantarían muchos superhéroes de Marvel. Vaya, que más de uno perdería la compostura si tuviera que soportar, una sola vez (y ya no digamos a cada toma, durante meses) el nivel de dolor que producen las grietas -y tampoco quiero entrar aquí a añadirle el dolor de los puntos, bailes de hormonas, etc. que se unen a este primer problema.

En la mayoría de los casos, las grietas se producen por un mal agarre. En este vídeo, Carlos González nos explica clarísimamente y en menos de tres minutos (¿quién da más?) cómo es el agarre correcto para que 1) la lactancia no sea dolorosa y 2) el bebé consiga extraer toda la leche que necesita de forma efectiva. En resumen, y por si no tienes conexión para ver el vídeo ahora mismo (o el sonido despertará a tu bebito/a en brazos), te diré que las pautas son pocas pero súper importantes:

  • El bebé no ha de cogerse al pezón, sino a la areola. Y ha de hacerlo de forma que gran parte del pecho (todo el pezón y una gran zona de la areola) queden dentro de su boca y el pezón apuntando hacia su paladar.
  • El movimiento de sus mejillas ha de ser de abombamiento. ¿Sabes cuándo estás sorbiendo por una pajita? Pues así no. Justo al contrario.
  • La cabecita del bebé ha de estar situada delante del pecho, cayendo tu pezón y su boca en una línea recta imaginaria. Ha de estar colocada sobre tu antebrazo, y no apoyada en la zona del codo.
  • El pezón ha de quedarle justo en la nariz: cuando el bebé abre la boca, el pezón queda rápidamente instalado en la parte de superior de su boquita.
  • El cuerpo del bebé ha de estar tocando barriga con barriga con la mami, o en una posición cómoda para él (la cabecita bien alineada con el cuerpo: ¡imagínate beber de vaso con la cabeza mirando a Roma. el cuerpo a Constantinopla, y la barbilla tocándote el pecho!)

Rebobinemos un momento, cual casete de antaño. Hemos dicho que "en la mayoría de los casos" las grietas son debidas a un mal agarre. Eso significa que pueden existir otras razones, en efecto. Veamos rápidamente cuáles son:

  • El bebé puede tener un frenillo lingual corto. Este tema, por sí, merecerá una entrada dedicada únicamente a él (probablemente el título sea algo así como "El frenillo: ese gran desconocido"): hace unos años apenas se daban unos cuantos casos aislados. Actualmente, nos encontramos que es de lo más habitual. Para ir abriendo boca, aquí un poco de información al respecto.
  • Yo no lo he visto todavía, pero parece ser que un exceso de higiene (lavar el pezón antes y después de las tomas o untarlo en exceso con cremas) puede ser motivo de reacción alérgica y aparición de grietas. 
En algunos casos concretos, las pezoneras pueden llegar a ser buenas aliadas. No siempre es así y no hemos de olvidar que la lactancia será más agradable para los/las dos si logramos apañárnoslas sin ellas.
En algunos casos concretos, las pezoneras pueden llegar a ser buenas aliadas. No siempre es así y no hemos de olvidar que la lactancia será más agradable para los/las dos si logramos apañárnoslas sin ellas.

Actualización a 2018

El curso anterior fue el año en que grabamos un vídeo explicativo sobre cómo colocar al bebé al pecho. Haremos más, porque es un vídeo a todas luces muy mejorable. Pero de momento, es información extra, que nunca viene mal. Clica aquí para llegar a él.

 

Por otra parte, Isa encontró este otro vídeo en la red, que es también sumamente clarificador de lo que queremos que se entienda. Es éste.

Conclusión: Si tienes grietas o te duele muchísimo dar el pecho, ven a vernos cuanto antes. O llámanos. O las dos cosas. Recuerda que tú no llevas capa ni tienes superpoderes. Nosotras tampoco, pero te ayudaremos con la postura, miraremos si tu bebé tiene el frenillo corto e investigaremos cuales sabuesos incansables hasta que descubramos la causa del dolor. No garantizamos una solución del problema en el cien por cien de los casos, pero haremos lo (im)posible por encontrarla. Todo para que puedas dar el pecho como dios manda: sin dolor y si puede ser, con una sonrisa boba en los labios.

Cuando el mal agarre tiene una causa que no podemos solventar inmediatamente, podemos recurrir a la compresión mamaria para ayudar a nuestro bebé a obtener más leche con menos esfuerzo.
Cuando el mal agarre tiene una causa que no podemos solventar inmediatamente, podemos recurrir a la compresión mamaria para ayudar a nuestro bebé a obtener más leche con menos esfuerzo.

PD: Si el tema te interesa, tu bebito o bebita sigue durmiento plácidamente, tú ya hiciste tu siesta reglamentaria, no te importa que se acumulen los platos en el fregadero ni la ropa en el cuarto de la plancha, tu madre te trajo algo de comida y por lo tanto te queda algo de tiempo para leer un poco más, aquí y aquí te dejo más información de la buena.


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