¡Olé tu buena leche! (O siete cosas que puede que no supieras sobre la leche materna)

Tu leche es el mejor alimento que puedes dar a tu bebé. Y como dice Julio: "Y lo sabes". En general, tenemos una ligera noción del por qué, y también de cómo funciona el asunto. Pero hoy vamos a detallar algunas particularidades interesantes y no tan conocidas. Porque saber puede proporcionarnos el descanso intelectual que necesitamos en un momento de irracionalidad transitoria, de ésos que nos arrastran sin remedio en ciertas ocasiones. 


UNO. El pecho no es ninguna bolsa, ni cántaro, ni recipiente que se llena de leche y se vacía completamente cuando el bebé deja de mamar 6 horas, ni cuando ha terminado de mamar. Y yo sé que lo sabes. Pero la idea está tan extendida que a veces cuesta recordarlo.


DOS. ¿Entonces? Sí, exacto... El pecho es una glándula, una fábrica de producción que almacena leche en cantidades microscópicas y funciona de forma intermitente. La leche solo fluye cuando se estimula el pecho (ya sea con la boca del bebé o con un sacaleches). A más estimulación, mayor producción. De ahí la importancia de poner a tu bebé al pecho siempre que lo pida, a demanda. Tanto por él (si te está pidiendo de comer es porque tiene hambre), como por ti (satisfaciéndole estás regulando de forma automática la producción de leche en función de las necesidades reales de tu bebé). Como dice la Asociación Española de Pediatría en este foro: "La succión del bebé es la mejor garantía de estimulación y de producción. Fisiológicamente, nuestro cuerpo está preparado para suplir las necesidades de nuestros bebés. La leche se va adaptando (su producción y su composición) proporcionalmente a sus necesidades."

TRES. El tejido encargado de fabricar la leche trabaja de forma continua, durante y entre cada tetada. Pero una vez fabricada la leche, si ésta no se extrae, se paran las máquinas: no se fabrica más hasta que no se haya extraído la reserva. Las fases desde la producción a la distribución (por decirlo de alguna manera) son varias: primero el bebé se pone al pecho y recibe durante unos segundos un primer alimento (el líquido retroareolar). A continuación, el cerebro de la mami se pone en funcionamiento para que llegue la oxitocina y la leche fluya. Durante varios minutos, el bebé come (puede ser que ruidosamente).


Al ratito, vuelve a bajar el flujo de la leche, y el bebé puede decidir esperar a que vuelva a aumentar, o apartarse porque ya está saciado o porque esté esperando a que le ofrezcas el otro pecho (Inciso: aunque cada pecho es independiente y proporciona alimento suficiente de forma autónoma, el cambio de pecho consigue una regulación todavía más acorde a lo que el bebé necesita en cada momento. Pero recuerda que se puede amamantar perfectamente a un bebé con un solo pecho -doy fe). 

CUATRO. ¿Todavía estás ahí? Pues que sepas que la leche humana tiene una composición perfecta (aquí mucha más información al respecto) para el bebé humano: los aminoácidos necesarios, las proteínas, las grasas, la lactosa, las sales minerales y oligoelementos y la mayoría de vitaminas en dosis suficientes para tu bebé. Y encima, aporta los elementos necesarios para que asimile y transforme los nutrientes fácilmente en su inmadura tripita. ¡Ja! ¡Ve a buscar eso a la farmacia!

CINCO. Las leches de sustitución (la única opción con la que contamos actualmente en los casos de pérdida de peso rápida y continuada o cuando a pesar de todo el apoyo, la información, el correcto agarre y la voluntad inquebrantable de la madre, la lactancia materna no logra instaurarse correctamente) se fabrican a partir de leche de vaca. Evidentemente, es la mejor leche para el ternero. Pero no para el pequeño humano. Algunos de sus componentes irritan el intestino y pueden ocasionar posteriores alergias a la leche de vaca. No aportan defensas antiifecciosas, porque el lactante (la palabra es fea, pero ése es tu hijo) no está recibiendo con cada tetada células vivas de defensa, como pasa durante la lactancia materna. De ahí que, cuando tú u otro miembro de la familia estéis enfermos (gripe, o gastroenteritis, o cualquier variedad de ésas que se cuelan en nuestras casas sin pedir permiso), dándole tu leche estés protegiéndole de verdad -sí, la leche materna es el único alimento que aumenta las defensas de verdad.  

SEIS. Un bebé nunca mama demasiado. La leche materna no produce obesidad. Nunca hay que poner a un bebé a dieta ni limitarle las tomas. Ni de día, ni de noche. Nunca. 

 

SIETE. La composición de la leche va variando

  • durante cada toma,
  • durante el día (y la noche)
  • y a medida que tu bebé crece.

Increíble y maravilloso ajuste a las necesidades de tu bebé, ¿no te parece? Ah, y no provoca caries.

Ya sabes por qué tu leche es la caña y cómo funciona, así por encima, el proceso de "fabricación". Pero me gustaría insistir una vez más en la importancia de no mortificarse y ni autoflagelarse si el tuyo es, ha sido o termina siendo un caso de lactancia mixta, o lactancia de fórmula. No es el fin del mundo. Sobreviviréis, tú y tu pequeño amor. Y, sobre todo, los sentimientos y las vivencias que genere esa relación seguirán siendo hermosos y únicos. Así que focaliza tu atención en ello, en vosotros, en tu amor que tampoco es una fábrica a demanda, ni un cántaro. Sino más bien una fuente eterna y de flujo ilimitado (*).

Bueno, creo que por hoy ya has tenido suficiente rollo teórico. Espero fervientemente que tu cabeza no se encuentre ahora mismo reposando sobre el teclado mientras emites pequeños ronquidos, y que incluso leyendo alguno de los puntos hayas dicho "!Anda!" (flojito, no vayas a asustar a tu pareja, a tus padres, o al compañero de asiento en el tram).


Sabed también que este viernes ha venido a vernos a Emma (¡mil gracias, Emma -y a Sonia, por proponer este mini-taller-!), para explicarnos de qué están compuestos los cosméticos que utilizamos cada día y por qué puede ser muy beneficioso para nosotras y para el planeta cambiar el chip y pasarnos a la cosmética natural. En este enlace tenéis más información al respecto, pero también podéis escribirle directamente a ella, si necesitáis cualquier cosa: emma.ringana@gmail.com. Pone a disposición de vuestras consultas y pedidos su número de teléfono, también: 639.264.863.

 

Nota: En vista del interés que ha despertado el tema y la charla de Emma, os animo a plantear otras necesidades o ideas para sucesivos mini-talleres. Podéis dejar vuestras propuestas aquí mismo, en los comentarios del blog, en la página de Facebook, o en el Whatsapp del grupo, si estáis en él. Puede ser sobre porteo, alimentación saludable, temas de pediatría o primeros auxilios, o hasta (cómo no se me había ocurrido antes) ¡de fotografía (cómo utilizar el modo manual de tu cámara, por ejemplo)l! La idea sería ofrecer una mini-charla mensual o bimensual, incluida en la última hora de reunión de un viernes. ¿Cómo lo véis?


Bibliografía: He encontrado casi toda la información en el siguiente libro, recomendado por Cintia (¡gracias!): "La lactancia. Del nacimiento al destete", de la Dra. Marie Thirion. Lo podéis encontrar en la Biblioteca Miquel Martí i Pol, de Sant Joan Despí.

Las webs que he consultado aparecen como enlaces, a los que podéis acceder simplemente clicando sobre las palabras clave, de color azul.

(*) Probablemente, la entrada del viernes que viene la dedique a la culpabilidad. ¿La qué? Ya, que no sabes lo que es eso, ¡normal! Pues intentaremos explicarlo próximamente. (Ejem...)

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