El destete (O cómo hacer posible lo imposible)

Parecía que nunca iba a llegar este día. Cuando (por fin) se instauró felizmente la lactancia, era lo último en lo que pensabas. Pero, por las razones que sean, acabas de vivir el minuto durante el que comienzas a plantearte por primera vez la posibilidad de destetar a tu bebé (pelos de punta ante la idea y banda sonora terrorífica de uñas arañando una pizarra). Tu pequeño no se ha destetado espontáneamente ni ha ocurrido nada que deba forzar este momento. Pero aquí está.

Antes de entrar a explicarte las diferentes propuestas que conozco para llevarlo a cabo, me gustaría que te aseguraras de que realmente es el momento de destetar. La ecuación es relativamente simple, aunque claramente subjetiva: cuando el sueño/cansancio/dolor físico superan ampliamente el disfrute/la alegría/ la satisfacción de alimentar a tu pequeño/a con tu leche... es el momento adecuado. Que no sean ni la presión del entorno (familiares, vecinos, amigos, desconocidos por la calle), ni tampoco la desinformación los motivos principales que fuercen tu decisión (no saber que está recomendada la lactancia hasta los dos años, y luego el tiempo que madre o niño/a decidan

-sobre este tema en concreto tienes más información aquí, aquí y aquí-, o que existe la lactancia en tándem, o que puedes sacarte leche en tu lugar de trabajo y llevarlo a casa cómodamente en una neverita que puedes adquirir por pocos euros, etc.). 1) Información y 2) seguridad en nuestras opciones serán la baza ganadora. 

Bien, volvamos atrás un momento. Ya sabemos que queremos destetar a nuestro bebé.  Si consultamos las webs especializadas y los libros que hay publicados sobre el tema veremos que la máxima a aplicar es "no ofrecer, no negar". Es decir, que si el bebé pide pecho se lo damos, pero si no... pues no. Esta forma de destete es, desde luego, inocua para todos. El único problema es que, en lugar de destetar, lo que sucede es que se reduce el número de tomas. Pero lo más habitual (en mi experiencia) es que no se produzca realmente el destete. O por lo menos no a corto plazo. Y aquí entramos en un campo de minas. Porque aunque llegado el momento queremos (y no queremos, que pocas veces en esto de la maternidad las cosas son blancas o negras) que nuestro hijo deje de mamar... sí tenemos claro que no queremos bajo ningún concepto que llore. Y eso, también en mi experiencia, es lamentablemente imposible.

Es decir, que si vamos a destetar a nuestro bebé completamente, de día o de noche (o de día y de noche) antes de que él o ella lo pida, no le queda más remedio que que pasar por esa fase de frustración y tristeza. Porque nuestro pequeño amor no lo va a entender. Habrá que explicárselo con cariño, paciencia infinita, y acariciarle, y besarle, y entretenerle... pero su sentimiento de pérdida por aquello que tuvo y ya no está a su alcance es comprensiblemente abrumador y, evidentemente, no tiene herramientas para gestionarlo. Y esto, como ya imaginaréis, es más fácil de escribir que de vivir en primera persona. De ahí que, a menudo, se hagan varios intentos de destete... 

Bien. Hasta aquí tenemos la decisión tomada, y ya sabemos que, si queremos un destete no progresivo no va a ser fácil. Ahora ya podemos prepararnos:

1) Empezaremos por explicar a nuestro bebé (o si puede ser, no tan bebé) todo lo que podamos y creamos que puede llegar a comprender: que las tetas están cansadas, o que nos duele el pecho, o que de noche a partir de ahora las tetitas van a dormir pero podrá tomar otro alimento si se despierta con hambre, etc. Aquí creo que es bueno hablar en primera persona, y no de "mami...", como una forma más de responsabilizarnos de nuestras decisiones. 

2) Es recomendable, si quitamos las tomas nocturnas, hacerlo en días en los que contemos con el apoyo de nuestra pareja. Es decir, hacerlo coincidir con sus días festivos. De esta forma podrá ayudarnos a sobrellevar la noche, turnándose con nosotras para acunar al o a la peque, ofreciéndole juegos, paseos por casa o todo aquello que se le ocurra que pueda calmarle. Las peores noches son las dos o tres primeras.

3) Si queremos quitar las tomas diurnas (y calculando que tu amor tenga ya unos 9 ó 12 meses, mínimo), comenzaremos igualmente por el primer punto, dándole las explicaciones que creamos convenientes. A estas edades, y de día, podemos distraerle con juegos, canciones, cosquillas, saliendo al parque si es una hora razonable y la temperatura es agradable, o dándole algo de comer si reclama pecho porque tiene hambre. Como habrás adivinado, destetar de día es bastante más fácil, en general, que destetar de noche. La web de Alba Lactancia Materna propone otras estrategias, algunas de ellas bastante originales, para ayudar en este proceso. Las encontrarás aquí.

4) No olvides, si destetas bruscamente, ir vaciándote el pecho para evitar mastitis e ingurgitaciones. Puedes hacerlo manualmente, pero quítate solo la cantidad suficiente para que no te moleste. Es decir, no busques "vaciarte el pecho de todo", sino únicamente evitar que se almacene demasiada cantidad de leche y te provoque problemas. De esta forma y paulatinamente, verás cómo vas produciendo menor cantidad de leche, días tras día.

5) Recuerda también que cada toma de menos significa disponer de más tiempo para realizar otras actividades con tu bebé. Suele ser un trueque de tiempo de pecho por tiempo de juego. Tu bebé seguirá reclamando tu presencia y tu atención igual que antes, aunque sentirás que la relación ha cambiado (no será mejor ni peor: solo diferente). 

6) Por último, un inciso respecto al destete y el sueño: puede ser que tu bebé, al no tener pecho del que mamar durante la noche, se despierte menos al cabo de unas semanas de haber comprobado que no hay tentempié nocturno posible. Pero también puede ser que no. Tenlo en cuenta si la razón del destete es poder dormir más o más seguido... Y también es posible, si solo se dormía al pecho y ya es un poco más mayor, que deje de hacer siestas. Para ayudarle, recuerda que suele funcionar estupendamente el porteo o los paseos en brazos, coche o cochecito.  

Solo me queda agradecer a todas las mamis su presencia el viernes pasado... ¡fuimos multitud! Esta misma semana intentaré hablar con el Esplai, a ver si sería posible, cuando somos tantas, abrir el panel separador que tiene la sala para que tanto mamis como bebés se sientan más cómodos y a sus anchas.

¡Nos vemos el viernes que viene!

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Comentarios: 3
  • #1

    Silvia (lunes, 22 febrero 2016 09:40)

    Gracias ana, muy interesante y útil información. A mi me da una pena en pensar en destete definitivo!

  • #2

    Anita (lunes, 22 febrero 2016 13:38)

    hola, silvia! muchas gracias por dejar tu comentario! desde luego, no es de los momentos más memorables de la maternidad... pero es una etapa más y como tal hay que vivirla (si es que toca vivirla, que a veces se destetan solos). muchos besos! :-*

  • #3

    javi deadpool (jueves, 25 febrero 2016 17:55)

    uala!, vaya tema más polémico y difícil en una web de lactancia materna!. Felicidades por el post, muy bien abordado y clarificador. ;)