¡Crisis a la vista! (O cómo detectarlas a tiempo y no volverse loca en el proceso)

En esto de la maternidad, cuando te parece que ya tienes el asunto por la mano (ya vas cogiendo el tranquillo a los horarios, las preferencias de tu bebé, sus rutinas favoritas, etc.) va... ¡y cambia todo otra vez! ¿Pero qué pasó?, te preguntas. ¡No puede ser! ¡Si ya lo tenía! 

Si ahora campan las dudas donde antes habitaban certitudes, tu peque ha cambiado radicalmente su comportamiento de un día para otro y estás completamente desorientada... lo más probable es que estéis atravesando una de las siguientes crisis o brotes de crecimiento (tú toma buena nota, y yo a ver si de apuntarlas aquí me las aprendo por fin de memoria):

primera crisis: entre los 17 y los 20 días de vida

¡Empezamos pronto!, me dirás. Pues ciertamente. Ésta es una de las que con más facilidad se me olvidan. Y me veo dándole vueltas y vueltas a la consulta de la mamá, sin acertar a darle una respuesta. Ja! Pues ÉSTA es la respuesta. Cómo saber cuándo comienzas a atravesar esta primera y desconcertante crisis (las descripciones que siguen las he copiado literalmente de aquí):

  • Tu bebé quiere mamar de manera continua, lo que puede traducirse en no soltar el pecho o comer cada 30 minutos.
  • Llora desesperado/a si no tiene el pecho en la boca.
  • Regurgita leche en cantidades considerables, pero a pesar de ello quiere seguir mamando.

La razón de este cambio viene dada por la regulación que el bebé está haciendo de la producción de leche. ¿Os acordáis cuando decíamos que el pecho se adapta a las necesidades del pequeño o la pequeña? ¿que producía en función de lo que el bebé necesitaba? Pues comienza a necesitar más, y ésta es la manera más eficiente de conseguirlo. Es una etapa difícil, de ésas de "es que no puedo ni ir al baño, le tengo todo el tiempo en la teta", por lo que es genial poder contar con alguna ayuda en casa: que te hagan las camas, la comida, que alguien te haga la compra o la colada... ¡lo que sea, por dios! Pero que te dejen a ti el bebé en brazos (a menos que necesites ese tiempo libre para conservar la cordura, faltaría).

segunda crisis: a las 6-7 semanas de vida

Esta segunda crisis el bebé vuelve a necesitar incrementar la producción de leche, con lo que repite el procedimiento que tan bien le funcionó la primera vez: 

  • Aumentará la demanda y el número de tomas
  • Mostrará una conducta alterada cuando está en el pecho: se pone muy nervioso, mama dando tirones, llora en el pecho, arquea la espalda (con el pezón en la boca), tensa las piernas.

En este caso, además, se da un cambio en la composición de la leche (y por lo tanto también en su sabor, que ahora pasa a ser un poco más salado... cosa que no es siempre del gusto de todos). 

Esta crisis, también como la anterior, suele durar una semanita.

tercera crisis: a los tres meses

Aquí vamos con la tercera prueba. ¡Enhorabuena si has llegado hasta este punto sin descorazonarte! Ahora, cuidado que vienen curvas. Esta crisis, que dura aproximadamente un mes, es de las más complicadas de sobrellevar. Sus síntomas son:

  • El bebé pide menos a menudo, lo que por supuesto no significa que no tenga hambre, que esté alimentándose insuficientemente, ni que rechace la comida o tu pecho.
  • El o la que antes hacía tomas larguísimas, ahora termina en apenas unos minutos. ¡Vaya susto!
  • La mami nota los pechos menos hinchados (si los tenía antes duros, ahora estarán más blanditos, vaya). De ahí pasa rápidamente a pensar que está produciendo menos leche (o nada).
  • Las tomas pasan a ser caóticas. El pequeño o la pequeña se distraen con todo y con nada y a menudo comienza a llorar nada más haber comenzado a mamar. 
  • Solo parece mamar tranquilo cuando duerme.
  • El bebé engorda menos, lo cual es normal a medida que crecen, pero puede reforzar la idea de la mamá de que está pasando hambre. 
  • El o la pequeño/a hace caca menos a menudo, otro síntoma que coincide con la idea errónea de que está alimentándose insuficientemente.

Esta vez los motivos son algo distintos. Hasta ahora, el bebé se ponía al pecho y ¡bingo! allí tenía leche preparadita, cual buffet libre. Mmmm... Ahora, el sistema ha cambiado y la leche tarda 2,2 minutos en salir. ¡Eso es una eternidad cuando se tiene hambre! Ahora bien, la leche que toman sigue siendo la de la mejor calidad y en la cantidad necesaria, eso sí. Pero tardarán un tiempo en ajustarse a las nuevas circunstancias. Encima, a los tres meses se disparan los cambios neurológicos en los pequeños, de forma que comienzan a ver y a oír mucho mejor, con lo que las distracciones del entorno se multiplican (¡aunque sean las mismas que el mes pasado!).

Cuarta crisis: La del año

Pocas son las mamis que llegan a conocer esta crisis. Pero porque la información es poder y nunca se sabe cuál va a ser tu caso, aquí la tienes. La cuarta crisis.

  • Si hasta ahora había estado aceptando la alimentación complementaria con alegría y muchas ganas, de repente puede dejar de mostrar interés por los alimentos, o comer algunos en muy pequeñas cantidades. 
  • Aumentará la demanda de pecho

Extraño, ¿no? Pues resulta que el pequeño o la pequeña está necesitando menos alimento, porque también está creciendo menos deprisa que hasta ahora. Pero lo que hace, claro, es reducir la ingesta de alimentos, no de leche materna. Aquí viene bien recordar que, también a partir del año de vida, la leche materna "sigue siendo nutritiva y adecuada".

Cuando la velocidad de crecimiento se incrementa de nuevo, aproximadamente sobre los 15-18 meses los bebés empiezan a comer con mayor interés adaptándose instintivamente a sus necesidades.

Moraleja de todo esto: ellos ya saben lo que hacen. Cuando piden más, cuando se ponen nerviosos, cuando reclaman menos. Confiemos en ellos, porque la mayor parte de las veces, existe una razón para todo cambio (aunque a menudo no coincida con una crisis y sigamos tan perdidas como al principio).

Quinta y última crisis: La de los dos años

La que llega hasta aquí es una verdadera campeona, en estos tiempos que corren. Así que nada de dejarlo ahora porque tu peque-grande esté haciendo otra vez cosas raras.

Ahora, con esto es con lo que te va a sorprender:

  • La demanda se hace contínua, como si acabara de nacer.
  • A veces su actitud es nerviosa o inquisitiva.
  • Si les niegas el pecho o intentas aplazar la toma, el pequeño o la pequeña se lo toma fatal

Dicen en la web de Alba de la que he extraído toda esta información que esta etapa es como una adolescencia. Para las mamis, pues como un entrenamiento (suspiro) en el que el ya no tan bebé exprese con contundencia el "no" y se autoafirme. Después de unos meses, adquieren más seguridad en sí mismos y la demanda se normaliza.

Y bueno, como consejo general: paciencia. Todas las crisis (que al final solo son cambios) pasan, y me han dicho que después de éstas vienen otras, asociadas a otras edades. Mucho yoga, zen, relax, piscina y zumba. Y buenas lecturas, si te gusta leer. No solucionan nada, pero todo ayuda...

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