De apariciones en la tele, de bebés que molestan y de eco-menstruación

¡La primera vez que me maquillan en mi vida!
¡La primera vez que me maquillan en mi vida!

La semana pasada me llamaron de El Punt Avui TV para preguntarme si quería participar un miércoles en una tertulia televisiva sobre lactancia materna, aprovechando que el jueves era el día mundial de la donación de leche materna.

María no podía ir, y la siguiente en la lista era yo. Y dije que sí. Aquí va mi primera reflexión y el por qué acepté la invitación: Creo que toda visibilidad es poca. Que tenemos que intentar que se nos escuche y se nos comprenda, aunque se discrepe de nuestras razones. Porque, señores, corre por ahí mucha información a) obsoletísima, b) falsa y c) sin otro fundamento que la creencia popular. 

Releyendo lo que acabo de escribir, me doy cuenta de que parecería que yo, personalmente, tuviera ese limitado acceso a la Verdad (así, en mayúsculas) solo disponible para unos pocos elegidos. Y nada más lejos de la realidad. De hecho, si lo que María, Esther y yo sabemos lo supieran también todas las madres, pediatras, comadronas, vecinos, amigos, tenderos y familia, nuestro grupo se extinguiría. Así de simple.

Pero volvamos al tema que nos ocupa.

Acudí a la tertulia y, la verdad, fue una experiencia muy chula y divertida. Pero me quedé con ganas de decir algunas cosas, y aprovecho este foro para plasmarlas. 

Diréis: ¡pero si casi no dejaste hablar a nadie! ¿Todavía te quedó algo en el tintero? Pues sí. Es que cuando comienzo... Me cuesta parar. Así que ahí voy:

Respecto a si se juzga a las madres según la opción que elijan, el eterno debate lactancia materna vs. lactancia artificial... Bueno, yo creo que ahí no hay discusión posible. La respuesta, lamentablemente, es positiva. Ahora bien, yo creo que a medio-largo plazo esta dicotomía está abocada a desaparecer. Llamadme optimista. Por la sencilla razón de que, en unos años, ya nadie hablará de dar leche arficial como una opción paralela a la de dar el pecho. Es decir, que de la misma forma que nadie se plantea ponerse gafas si no las necesita, las mamás darán el pecho... y el biberón cuando lo necesiten. El biberón de leche artificial estará al mismo nivel que cualquier otro apoyo al que podamos recurrir cuando alguna parte de nuestro cuerpo no está pudiendo cumplir su función -las muletas, las plantillas, las gafas, etc. La mamá que dé bibe con leche de fórmula será aquélla que no haya podido dar el pecho. Algunas habrá que no hayan querido, igual que hay gente que se pone gafas simplemente por cuestiones estéticas, y no porque las necesite. Pero nadie se lo discute. Cada uno que haga lo que quiera. Pues, en mi opinión, dentro de unos años (quizá décadas), nadie mirará mal a las mamás que den el pecho, ni a las que den leche en polvo. De la misma forma que nadie mira mal a quien utiliza sus piernas para caminar, pero tampoco al que se ha hecho una fractura y lleva escayola y muletas.

Todo estará bien.

Me explicaba el otro día mi marido que la mujer solo hace cincuenta años que tiene derecho a voto en nuestro país. ¡50 años! ¿Os hacéis una idea? Es como... ¡ayer! Pues yo creo que en los días previos a que se aprobara la ley que nos permite votar a las mujeres, las discusiones serían muy parecidas a las que despierta este tema ahora. Seguro que habría gente a favor, gente en contra, y eso daría lugar a conversaciones airadas y debates acalorados. Pero llega un punto en el tiempo, cuando ya todo el mundo entiende que lo natural y justo es que podamos votar, que estos debates pierden sentido. Pues lo mismo creo que pasará con esta discusión actual. Que se caerá sola. Por su propia absurdidad. (A menos, como dice mi marido, que se invente una leche de fórmula tan perfecta, que fuera idéntica a la materna. Difícil lo veo...)

Por último, un punto final respecto a esas cosas que "molestan" en o a la sociedad, y que llevan a los restauradores a crear espacios sin niños (¿os imagináis que crearan restaurantes sin mujeres, porque hablamos alto o reímos demasiado fuerte?) con el pretexto de que molestan.

De veras creo que si ahora mismo tuviéramos que adorar a un nuevo dios, sería el dios Comodidad. Por favor, que nadie me disturbe mientras como. Que el servicio sea impecable, la comida riquísima, el precio justo y no se oiga una mosca. Nos volvemos neuróticos exigiéndole a la vida un nivel imposible de perfección. 

Y el que moleste ver a una mujer amamantando creo que es una consecuencia más de esta especie de locura compartida. Pensamos que la comodidad nos va a llevar a la felicidad, cuando la felicidad está claramente en otro sitio. Pero nosotros erre que erre, a exigir que todo sea tal y como nosotros queremos. (Y aquí sí que no tengo tan claro que vaya a darse un cambio any time soon... ni que yo vaya a vivir para ver este cambio de paradigma, vaya...)


Pasando a otra cosa, hace dos miércoles estuvo en el grupo otra vez Gemma, de Porteo Natural, esta vez explicando cosas sobre eco-menstruación. Yo no pude asistir, pero como siempre, me dijeron que fue súper interesante. ¡Acudieron casi todas las mamis del grupo! Y más de una se llevó alguna copa menstrual, pañales de tela y productos similares. Desde aquí, agradecer a Gemma que venga a vernos siempre que se lo pedimos y ¡que nos enseñe tan bien! 

Y bueno, en vista del éxito de todas sus charlas, no descarto que regrese al grupo para hablarnos de crianza respetuosa y de educación feminista... ¿Cómo lo veis? 

Para ir calentando motores, a la que tenga curiosidad por el sexismo en nuestra educación actual, le recomiendo fervientemente la lectura de "El club de las malas madres", de Lucía Etxebarría.

Buenísimo.

Y tiene un capítulo enterito dedicado al tema... que da mucho qué pensar. Mucho.

Bueno. Ahora sí que sí me quedo tranquila. ¡Uf! Espero no haberos cansado demasiado con mis elucubraciones y visiones rappelianas

¡Nos vemos el miércoles que viene!

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