Personal sanitario: A veces apoyo... A veces obstáculo

A raíz de la entrada anterior, donde intentábamos plasmar algunas pautas que ayudaran a instaurar la lactancia materna con el mínimo de problemas y sobresaltos posibles, surgió un comentario revelador de una mamá del grupo. Apuntaba que, a menudo, las lactancias se ven abocadas al fracaso por el desconocimiento de algún médico / pediatra / enfermero / comadrona / ginecólogo. Con frecuencia, estos profesionales nos traspasan, con un aplomo digno del más prestigioso de los científicos versados en el tema, opiniones o instrucciones que ponen en peligro la lactancia materna (por obsoletos y alejados de las recomendaciones actuales al respecto).

Quiero añadir que, por supuesto, son también muchas las madres que nos relatan experiencias maravillosas, de profesionales que se reciclan, competentes y eficientes como las copas de un pinar entero. Pero, evidentemente, éstos no son los que nos preocupan. Nos preocupan "los otros". Los que afirman con seguridad argumentos que no se sostienen, o que hace años que han cambiado.

En nuestro humilde afán de cambiar el mundo, te traemos algunas de las frases que más probablemente podrás escuchar de boca de estos profesionales, y junto a ellas las "correcciones", según las recomendaciones actuales de las organizaciones nacionales e internacionales de salud, o los últimos estudios sobre el tema.

No tiene frenillo. (¡Qué va!)

- "No tiene frenillo. Si tienes grietas, ponte pezoneras. Y simplemente dale biberón antes del pecho para que no te agarre con hambre (porque este niño pasa hambre y para qué sufrir los dos)". Otro lugar, misma situación: "¿De verdad no tiene frenillo? - "No, claro que no. Sino no podría mamar con la pezonera."

Es ésta una situación que, como ya explicamos en una entrada dedicada enteramente al frenillo sublingual, nos tiene ojipláticas a Esther y a mí. Nadie ve frenillos cortos. Nadie recomienda cortarlos. No. Mejor añadamos el dolor a otra de las neuras de la madre, y ¡hala! a suplementar alegremente con leche de fórmula. Para qué buscar más, ¡si el bebé está bien y su único problema es que pasa hambre! ¡O que duele la lactancia! Insignificancias...

Uy, este niño... ¡Va justito!

- " Va justito de peso, mamá. Mejor suplementamos".

Este comentario es ya un clásico en las reuniones del grupo. La reacción automática de la mamá es asustarse, porque eso de ir "justito" suena peligroso. ¿Qué quiere decir que va justito de peso? ¿Que está pasando hambre? ¿Que muestra signos de desnutrición? ¿Vamos a tener que ingresarlo?

Aquí las posibilidades pueden ser dos. Una, y que no es la que corresponde a este caso concreto: que realmente el bebé no esté ganando peso como debería (esto es sobre todo preocupante durante las primeras semanas de vida). De ser así, se debe suplementar con jeringuilla o cucharita a demanda, a poder ser con la leche que la madre vaya extrayéndose con el sacaleches, y si hace falta con leche artificial, hasta que la curva vuelva a tener la forma correcta, en su progresión normal.

El otro contexto, lamentablemente bastante frecuente, es cuando el bebé se encuentra en un percentil bajito (pongamos entre el 3 y el 15, por ejemplo) y el médico "interpreta" que va justo de peso. ¿Pero en realidad, qué significa que tu bebé esté en el percentil 10, digamos? Pues nada más y nada menos que el 10% de los bebés pesan menos que él, y el 90% (sí, lo adivinaste) pesa más que él. Es una comparativa que sitúa a tu pequeño o pequeña en un punto, entre el resto de bebés de la misma edad. Una referencia, que servirá al médico para "detectar rápidamente y prevenir problemas graves en el crecimiento (desnutrición, sobrepeso y obesidad) de los niños y niñas". Y lo que hemos de vigilar es la tendencia, no el lugar exacto por el que la curva haga su caminito (si es más arriba, más abajo, por encima o muy por debajo del percentil 50, es indiferente). Sabiendo ahora esto, ¿te parece preocupante que tu bebé esté en el percentil 3? No, ¿verdad? Porque no lo es. Si pesáramos a sus padres, seguramente alguno de los dos rondaría también ese percentil entre sus iguales adultos. ¿Hay que suplementar? Evidentemente, no.

¡Pero si tú no tienes leche!

Otro buen consejo para las mamás que comienzan con la lactancia materna (insertar aquí cara de póker): "Suplementa con biberón, porque no tienes leche." O: "¿Bebes mínimo cuatro litros de agua al día? - No... -Ah. Pues por eso no tienes leche..." A ver... puede ser que no tengas leche. No digo que no. Pero es raro. Muy, muy raro. Mucho más de lo que muchos médicos nos quieren hacer creer. Pero lo que no puede ser es que tu leche sea agua. Vaya, que todavía no se sabe de ningún mamífero que produzca otro alimento que no sea leche materna. Lo digo por aquel otro doctor o doctora que le soltó lo siguiente a otra mami del grupo: -"Este niño no tiene cólicos; tiene hambre. Si queréis descansar, dadle bibe, porque con tu leche no se sacia. Solo te utiliza de chupete."  Claro, la leche de esa mami era diferente. Semi, probablemente... 

En el caso de la falta de leche, el trastorno se llama hipogalactia, y en muchos casos, hasta se puede tratar. Tenéis un artículo sobre el tema aquí, y aquí otro, que tomé del primero. Es decir, que podemos afirmar que casi, casi todas tenemos leche suficiente para nuestros bebés. Y que la calidad de esa leche es la perfecta para cubrir las necesidades de nuestros bebés.

Punto final. 

A demanda, claro: Cada 3 horas, 15 minutos

- "Dale el pecho a demanda; quince minutos en cada pecho, cada tres horas. Porque si le das todo el rato el pecho no le da tiempo a digerir, tiene constantemente el estómago lleno y no descansa." La guinda del pastel: "Has de despertarle. La teta es cada tres horas... ¡día y noche!"  Es cierto que poco a poco vamos dejando de escuchar este consejo, pero todavía nos sobresalta oírlo de vez en cuando. Primero, por ilógico. ¿En qué quedamos? ¿Es a demanda o cada tres horas? ¡Las dos cosas no pueden ser! Segundo, por falso. Un bebé ha de comer cuando tiene hambre, el tiempo que desee de un pecho, y cuando se aparta se le ofrece el otro, para que lo coja... o no. Sin que estemos pendientes de ningún reloj, ni esperemos a que llore de hambre. Solo él o ella sabe cuánto necesita comer en cada momento. ¡Igualito que nosotros, vaya! Con la particularidad que el pecho a demanda permite que el bebé regule perfectamente su ingesta de proteínas, agua, lactosa, etc., en cada toma. Aquí un artículo divertido de los orígenes de esta absurda recomendación., por el pediatra Carlos González.

La lactancia siempre da problemas. Es así. Te aguantas.

- "Si le das pecho, ¿qué quieres? Vas a tener problemas con la lactancia. O le quitas el pecho, o te aguantas." El ginecólogo que soltó esta perlita seguramente sería colegui de aquel otro que dijo que "has de sentir como agujas en el pezón. Si las sientes, ¡es bueno!". O de aquel otro que, en la misma línea, afirmaba: "Nunca te va a dejar de doler; un cierto grado de dolor es normal". Aunque la palma se la lleva el que dijo a una de las mamis del grupo: "Tienes el pecho demasiado sensible"... cuando en realidad lo que ella tenía eran grietas, heridas, perlas de leche, mastitis subclínica, síndrome de Reynaud... y el pequeño un frenillo sublingual corto. Vaya, que acertó de pleno...

Desmontemos la leyenda urbana: Dar el pecho no ha de doler. Y si duele desde el principio, mucho, y no tienes inflamación, rojez, calentura en el pecho o fiebre, ven a vernos por si es un caso de frenillo o de agarre incorrecto, o ve a tu médico y pídele que haga un cultivo de tu leche para descartar mastitis subclínicas (que no se ven, pero sí se notan). 

Los primeros días, con la subida de la leche, es posible que notes dolor. Tampoco les pasa a todas las mamis, pero a algunas sí. Y también es posible que las primeras veces que des el pecho ese escozor te moleste un poco. Pero tiene que ir mitigándose con el tiempo, no persisitir ni incrementarse. Y si no es así, nos llamas inmediatamente

Inmediatamente, ¿ok?

A los seis meses--- ¡La revolución!

-"A partir de los seis mesesn quítale tomas para darle papillas." O "A partir de los seis meses tu leche ya no alimenta; es solo agua con lactosa."  Pues no. Va ser que no es así la cosa. Sí es cierto que poco a poco va a ir probando los alimentos que se le ofrecen en casa, claro. Siguiendo unas pautas que podéis leer aquí y en el blog de Esther, Bebé a la Mesa. Pero todavía seguirá siendo la leche materna la base de su alimentación. Y lo será hasta que cumpla el año. Mirad lo que dice Carlos González: "la leche materna sigue siendo el principal alimento hasta el año de vida y lo único que requiere es un poco de complementación por el tema del hierro y el zinc. De hecho, si una mujer quisiera hacerlo, podría dar pecho de manera exclusiva hasta los dos años suplementando con unas gotitas de hierro y zinc y el niño estaría perfectamente sano. Otra cosa sería que el niño quisiera seguir así, porque lo más probable es que se “tirara” a la comida irremediablemente." Y si te siguen dando la lata con el tema, les puedes responder esto: "El pecho se da porque te gusta darlo. Si no te gusta, no lo des, y si te gusta, ¿qué más dará que el niño tenga seis meses, que no los tenga, que le hayan pasado las defensas o que no le hayan pasado?"

Enfin. Con esta entrada creemos haber resumido someramente el aluvión de comentarios que llegó a nuestro grupo de Whatsapp explicando experiencias frustrantes en las consultas de pediatras y ginecólogos. Si queréis más, he encontrado otro artículo al respecto. Es éste. Se repiten algunos de los argumentos que hemos planteado aquí... más alguno nuevo que seguramente también os suene...

Hasta que esto cambie, estaremos aquí, intentando paliar la sensación de impotencia y soledad de muchas madres, que en un gesto de plena confianza en los doctores que las acompañan a ellas y a sus bebés, encuentran más obstáculos para sus lactancias, que ayuda.

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