Cuando llega el segundo: ¿tándem sí, o tándem no?

Estamos ya en un punto de la andadura del grupo en el que Esther y yo comenzamos a ser testigos de mamis que regresan a él, después de un paréntesis de bastantes meses, con tripitas incipientes o, incluso, con el segundo o la segunda ya pegado/a al pecho (y es que no hay nada como tener procesada e interiorizada la información que recopilamos con el primero para utilizarla rápidamente en cuanto el segundo asoma su naricita). Lo cual nos congratula: al fin y al cabo, suelen ser mamis que no tienen problemas para establecer sus lactancias, pero disfrutaron de su paso por el grupo cuando vinieron a él por primera vez, y repiten.

Una de las dudas que se plantean las mamis si el mayor todavía toma pecho es cómo conciliar la alimentación del recién llegado con el veterano de la teta.

Si se puede.

Si es beneficioso para alguien.

Si es fácil.

Como suele ser el caso en estos temas, la respuesta más sincera no es la más corta ni la más tajante. Así que vamos a ir pasito a pasito (sí, ya lo sé, yo también tengo esa canción taladrada en mi cerebro).

Sí, se puede

Que no cunda el pánico: digan lo que digan, hay leche para todos. Sino, que les pregunten a las mamás de mellizos, gemelos o trillizos, por ejemplo. Puedes leer un montón de información útil sobre la lactancia en tándem aquí. Así que por poderse, se puede. Es más, cuando hay tándem, durante el primer mes el pequeño gana peso más rápidamente que cuando no lo hay. Y contrariamente a lo que se creía, dar el pecho durante el embarazo tampoco provoca que el bebé nazca más pequeño, ni que los embarazos sean más cortos (cuando dar el pecho al mayor provoca contracciones, simplemente se interrumpe la toma y esas contracciones paran).

Sí, es beneficioso

¿Para quién? En primero lugar para el mayor o la mayor, que no se ve destetado/a forzosamente por el embarazo o la llegada del pequeño. No parece gran cosa, así a simple vista, pero para él o ella supone un cambio menos en su ya ajetreada nueva existencia. Y eso siempre es de agradecer.

En segundo lugar, para el bebé, pues la lactancia en tándem favorecerá el vínculo con su hermana o hermano mayor. Además, parece ser que no se producen las crisis de crecimiento, puesto que hay en todo momento leche de sobras.

Y por último pero no menos importante, para la madre, que podrá pedir al mayor que le vacíe el pecho cuando le moleste el exceso de leche, previniendo posibles obstrucciones y otros problemas del pecho que suelen presentarse durante las primeras semanas de vida del bebé.

¿... Y fácil?

Ésta es la pregunta más peliaguda.

Si consigues superar el embarazo dando de mamar al o a la mayor (a menudo se destetan solos porque disminuye la cantidad de leche disponible, o les destetamos nosotras porque los pezones se convierten en zonas ultra sensibles de nuestro cuerpo), la continuación ya no tiene mayores complicaciones. Podrás comenzar con la lactancia en tándem sin mayor problema. Ahora bien, en algunas ocasiones he sido testigo de situaciones complicadas: cuando el mayor, en su necesidad intuitiva y vital de mami, quiere recuperar el tiempo que ahora le arrebata el pequeño, asegurarse de que es querido como antaño...

Es decir, que puede ser que la relación entre el hermano o la hermana mayor y la mamá se vea afectada... para mal. Que la mamá viva esta lactancia del mayor como una intrusión en su vínculo entre ella y el bebé, que tenga dificultades para relacionarse normalmente con él o ella. Que eche de menos la intimidad que proporciona el alimentar con lactancia materna al bebé, a solas, los dos. Que los cambios en casa provoquen que el o la mayor sea más demandante, a ratos exigente. Poco tolerante con mamá. A menudo enfadado con ella. 

En palabras de María, mamá de Xil y de Marc, a veces"la demanda del mayor puede agobiar. Pero tienes que intentar empatizar y comprender por lo que está pasando y tener mucha paciencia. Aunque te sientas como una vaca lechera, al menos en mi caso me pasé el primer mes dando teta todo el tiempo, a uno y/o al otro..." A pesar de ello, María recomienda la lactancia en tándem, aunque también puntualiza: "solo si te sale de dentro, si te apetece de verdad. Porque habrá momentos de estrés y creo que destetar al mayor una vez nacido el hermano puede ser muy perjudicial. Con el hermano recién nacido estará en un estado demasiado vulnerable. Mejor hacerlo durante el embarazo."

Resumiendo...

  • Si estás dando el pecho y te quedas embarazada, puedes seguir dando el pecho sin mayor problema. No es necesario destetar al mayor si ni él ni tú queréis, y sobre todo si a ti no te duele.
  • Las primeras fases del embarazo son las mejores para decidir si quieres o no mantener la lactancia materna del mayor cuando nazca el pequeño. Infórmate, ven al grupo, pregunta a otras mamás que hayan amamantado en tándem y consulta con tu corazoncito.
  • Si has decidido destetar al mayor, ven a vernos, escríbenos o llámanos para que podamos ayudarte con el proceso.
  • Una vez llegue el pequeño o la pequeña, ármate de paciencia, y procura rodearte de familiares que no te juzguen y estén dispuestos a echarte una mano (de verdad).
  • El nacimiento del bebé suele provocar que el mayor o la mayor, que a lo mejor ya era bastante autónomo cuando te quedaste embarazada, vuelva a querer mami como si no hubiera un mañana. A veces incluso el proceso se adelanta a la fase del embarazo. Es un proceso normal. Piensa que su mundo ha dado un giro de 180 grados, y tiene que asegurarse de que sobra amor para todos, de que no se le va a abandonar para dejar espacio al recién llegado -tardará posiblemente meses en quedar convencido...
  • Es una obviedad, lo sé, pero no quería dejar de puntualizar que la lactancia en tándem tiene pros y contras, como casi todas las decisiones. La respuesta, al final, solo te pertenece a ti.

El grupo en verano

Como supongo que ya sabréis, mientras duren las vacaciones escolares nos reuniremos los miércoles, de 18 a 20 h en el parque de la Fontsanta, detrás de las viñas y la guardería El Gegant Del Pi.

El lugar es sombreado y a pesar del calor, de momento hemos estado tan ricamente.

Muchas llevamos a nuestros hijos mayores, así que no dudéis en traer a los vuestros, y si podéis, algún juego divertido, una pelota... y algo de merienda para compartir, también. Esther ha cometido el error de decir que el miércoles que viene nos trae su hojaldre con nutella (a ver si hay suerte y llega calentito...). :-)

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